-Por fin un momento de paz-. Pienso, mirando através de la ventana la poca luz del día, con esa música de fondo que solía escuchar en los buenos tiempos.
Me preguntó cómo he llegado hasta aquí, pienso en tanto y no se nada, todo lo que me queda es ese futuro incierto, tan desconocido y lleno de... ¿miedo? ¿Esperanza?, Definitivamente no lo sé.
Hay días en los que me siento tan cansado, aunque haya dormido más de doce horas el cuerpo me pesa como si hubiera corrido un maratón completo, cuando en realidad todo lo que hice fue sentarme frente al computador, es como si el cansancio fuera inagotable y la mente me gritara que no abriera los ojos a ese nuevo día, que podría ser el último de mi vida y si es así una nueva inquietud me aborda, ¿Habré hecho lo suficiente? Me refiero a las cosas importantes como mi familia, las pocas amistades que conservo y todo eso pero también me preguntó si termine de lavar los trastos, si doble la ropa sobre mi cama o si termine ese libro que tanto me ilusionaba escribir, cosas que probablemente no tengan la más mínima importancia para los demás, me doy cuenta que no importa si desaparezco, si me hago polvo, los recuerdos, las anécdotas y mi vida pasará hasta que me reconstruya, hasta que las partículas vuelvan a crear lo que soy en este instante... Tal vez cuando eso suceda me revele como el aire, o la lluvia, o la simple melodía que alguien en algún rincón necesita...
-Felix