Parte 8 el internado

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Ya estoy terminando de empacar, y los nervios me tienen destrozada, la hermanita ester nada que llega, para saber que paso son lo del cupo en el internado, sera que no lo consiguió,  oh sera que se le olvido, hay Dios mio que voy a hacer señor no me dejes sola padre santo , en este momento no tengo a donde ir señor tu nunca me as abandonado padre celestial por favor no lo hagas ahora mientras oraba con toda mi fe , llego la hermanita ester.

_Como esta hermanita, que razón me tiene?

_norita empaque , que nos vamos la van a recibir en el internado, monseñor le consiguió el cupo en la casa de madres soltera del sagrado corazón.

_Gracias Dios mio por escuchar mis oraciones exclame, sin dejar de llorar, y gracias hermanita porque sin usted no se que habría hecho.

Ella me abrazo, de una manera muy maternal realmente lo estaba necesitando, me sentía en ese momento tan sola y abandonada del mundo, pero podía darme cuenta que a pesar de todo Dios no me había abandonado a pesar de que le había fallado también a el, me había mandado a ese ángel que era la hermanita ester para ayudarme porque eso era ella un ángel de Dios en mi vida. Lo que ella lo tenia de pequeña en estatura lo tenia de grande su corazón, no había duda .

Por fin termine de empacar y salimos de la casa , nadie salio a despedirnos, fue como si se fuera una desconocida, ese día llore con un dolor tan grande en el alma que creía que mi corazón no podría con ese dolor y que iba a explotar, la hermanita no me decía nada ella iba en silencio, aquel viaje fue el viaje mas largo que me aya parecido haber echo.

Por fin llegamos al internado una casa muy grande y cómoda, que en otras circunstancias estoy segura de que me hubiera sentido feliz de estar viviendo en ella nos recibió la directora una monja muy querida y bien plantada me dio la bienvenida y me explico como serian  las reglas que tendría que cumplir mientras estuviera en la casa y las obligaciones que me correspondía, luego se despidió de la hermanita ester quien no se canso de darle las gracias por haberme recibido y otra monjita la hermana Paula me llevo a mi habitación , era una habitación grande con seis con doce camas repartidas en dos hileras de seis camas a cada lado del cuarto una cama en frente de la otra, con un cubículo para guardar la ropa y los objetos personales

En realidad parecía como si me estuvieran esperando pues solo había esa cama disponible ni una mas se notaba que la mano de Dios tubo mucho que ver hay , las compañeras me recibieron muy bien, pero yo en ese momento lo único que quería era acostarme y llorar y llorar sin parar nada me podía consolar ellas me miraban y no decían nada , pues ya habían pasado por lo mismo así que me entendieron y me dejaron sola para que no me sintiera mal en mi primer día en el internado...


LA FUERZA DE LA FEWhere stories live. Discover now