I Feel Like I'm Drowning

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Nota: Este capítulo contiene escenas sexuales fuertes (Tampoco esperen gran cosa, no soy buena en esto)

Resumen: J y Diego son pareja y van a provechar que están solos en casa. 

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Protagonistas: JJ y Diego 
Capitulo dedicado a Michi_chan1233

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Llevaba más de media hora mirando a su novio, ambos sentados cómodamente el el sofá viendo una película, pero ¿Para que ver la película si podías mirar a Diego en su lugar?

Y es que el chico era simplemente precioso, era todo ojos bonitos y una sonrisa que lo hacia estar a sus pies. Un cuerpo menudo y delgado y que decir de su precioso cabello largo. J en serio amaba cada parte de su novio.

- J, no estás poniendo atención - el menor lanzó un cojín a su cara y soltó una pequeña risa.

- Te dije que no quería ver la película - J se cruzó de brazos - Diego, esta de las pocas veces que nos dejan solos y tu quieres ver una película 

- Es que es mi favorita - respondió con un puchero en sus labios. el mayor bufó echando su cabeza hacia atrás. Cuando notó que su novio había vuelto la atención hacia el frente, se acercó a él enterrando su rostro en el cuello del otro inhalando su aroma. Dejó un pequeño beso ahí notando poco la piel de esa área se erizaba. Diego no dijo nada, así que solamente siguió dejando pequeños besos ahí. Una de sus grandes manos se coló en la playera del menor ocasionando un jadeo de ambos. 

- quieto - advirtió Diego apartándose un poco. J sonrió un poco ignorando por completo lo anterior, dió un pequeño empujón recostándolos a ambos en el sofá y posicionándose de inmediato encima del otro esta vez colando ambas manos mientras seguía besándolo 

- J - se quejó una vez más pero sin hacer el mínimo esfuerzo por apartarlo, en cambio abrió las piernas permitiendo al más alto posicionarse bien. El rizado apretó sus muslos y unió sus caderas creando fricción entre sus miembros ya erectos. Diego soltó un gemido alto - te he dicho que te detengas - el menor empujó su cuerpo tumbándolo del sofá y levantándose - más vale que controles esas hormonas - y sin mas se dirigió a la cocina. 

- joder - murmuró el otro desde le suelo notando su dolorosa erección por encima de sus pantalones apretados. Decidió entonces que eso no iba a quedar así. 

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La mano de Diego tembló cuando llevó el vaso de agua a sus labios, soltó un suspiro audible mientras dejaba el vaso en la mesa. 

Quizás debía tomar una ducha para bajar el problema en sus pantalones, o tal vez solo montar a J en el sofá. Sin embargo quería provocar un poco más a su novio, algo un poco peligroso, pero estaba dispuesto a tomar ese riesgo. Se volteó dispuesto a regresar al sofá, sin embargo encontró a J recargado en el marco de la puerta, sintió las piernas temblar. 

- necesitas al- la frase murió en sus labios. No supo exactamente en qué momento terminó con su espalda presionada contra una pared mientras los labios del rizado se estampaban con los suyos sacándole un gemido al menor quien ahora tenía ambos brazos aferrados al cuello de J.  Su beso era torpe, rápido, baboso y desordenado, sin embargo no le importa a ninguno, Diego estaba muy ocupado en las sensaciones que su cuerpo experimentaba con cada toque y J concentrado en como se sentía la suave piel de la cintura del menor contra sus dedos.

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Diego gimió echando su cabeza hacia atrás cuando el otro masajeó sus glúteos por debajo de la tela de sus pantalones ajustados

El mayor gruñó bajando sus besos por el cuello de su novio encargándose de morder y chupar toda la piel a su lado haciéndolo jadear ocasionalmente. - Eres precioso, joder - murmuró contra la acaramelada piel quitando rápidamente la playera de Diego mordiendo a su paso también la piel de los hombros y las clavículas, lo tomó por los muslos causando que Diego enredará sus piernas en su cadera en un pequeño brinco.

Con agilidad J los dirigió a ambos hacia la mesa en dónde sentó al menor. Pronto la playera del rizado también cayó al suelo.

- J, Roberto nos prohibió volver a hacerlo sobre la mesa - lloriqueó el menor tratando de apartarse un poco para poder respirar.

- da la casualidad de que Roberto no está aquí. - J respondió con media sonrisa. En un movimiento rápido bajó a Diego de la mesa apoyándolo boca abajo esta vez sobre la misma. El rizado se encontraba a sus espaldas con sus manos aferradas a la cadera del contrario, sus caderas chocando en una suave y deliciosa fricción que los estaba volviendo locos a ambos

Diego lloriqueó apenas sintió ser despojado de sus pantalones - Fóllame - pidió suplicante cuando las grandes manos del más alto amasaron la piel de sus nalgas, jugando apenas un poco con ellas y la tela de sus bóxers.

- claro que lo haré -  Farfullo el ojiverde inclinándose a dejar un pequeño beso sobre el cuello del chico antes de bajar los bóxers. Se apresuró a despojarse de su ropa también - Voy a prepararte -  Avisó y comenzó a tantear su entrada con la punta de sus dedos previamente lubricados. Era curioso que J siempre tuviera lubricante consigo, pero jamás sabía cuándo iba a necesitarlo.

Masajeó el agujero de Diego y probando la hipersensibilidad deslizando la punta de su dedo de afuera hacia adentro y finalmente empujó el dedo medio de la misma manera de antes, pero evadiendo la próstata del chico. Dos dedos más acompañaron a ese, moviéndose tal cual fantasmas sobre la próstata del menor sin tocarla del todo.

Diego se empujó hacia atrás soltando pequeños gemidos cuando J torció un poco sus dedos. El menor siguió lloriqueando y ante esto el ojiverde esta vez empujó sus dedos contra la próstata de Diego, una y otra vez hasta lo notó estremecerse y sus gemidos se hicieron mas fuertes.

- e-estoy listo - jadeo Diego. J retiró sus dedos y guió con una de sus manos su miembro dentro del menor.

- maldición - J gruñó.  La boca del otro chico se abrió sin poder hacer un ruido, ni siquiera creyó estar respirando correctamente mientras que  J cerró los ojos con fuerza cuando sintió el calor abrasador, todo a su alrededor dió vueltas y por un momento casi pudo jurar que dejó de respirar también. - estás tan apretado - murmuró entre dientes cuando tuvo complicaciones para empujar más a fondo, fue entonces que utilizo todo su cuerpo para empujar, forzándolo a tomar todo hasta que tocó fondo.

Diego casi llora cuando sintió los testículos del rizado chocar con sus nalgas, una de sus manos fue directo a su vientre bajo, dónde sintió un pequeño bulto.  Gimió con fuerza.

El más alto no esperó alguna señal para poder moverse, tan solo enterró sus uñas en la cadera de Diego antes de salir casi por completo y volverse a introducir hasta el fondo.

La tercera embestida llegó, los dos pusieron los ojos en blanco, los movimientos eran lentos pero muy profundos, certeros.

El cuerpo de Diego era impulsado ligeramente hacia arriba con cada movimiento, el sonido de sus pieles chocando era casi inaudible gracias a lo lento que todo se estaba dando.

Sin embargo J quería llegar a más, así que guió una de sus manos al cuello del menor, donde la dejó reposar un poco deteniendo sus embestidas, quedándose completamente clavado en el menor, presionando contra su punto dulce.

Y una vez más salió completamente del chico para llenarlo de una sola embestida y comenzar con un ritmo rápido y constante, salía casi por completo para volver a clavarse hasta el fondo, no fue suave como otras veces. Claro que a Diego no le importó mucho, pues ni siquiera estaba seguro de estar respirando, los pulmones le ardían y todo su cuerpo estaba sudando, su cuerpo se impulsaba hacia arriba y contra la mesa en cada movimiento. Cuando el rizado dió nuevamente con su próstata rodó los ojos incapaz de hacer algún ruido más; el ojiverde bombeó dentro suyo más duro haciéndolo gemir y estremecerse entero.

Escuchó a J gruñir contra su oído y la mano que antes solo estaba apoyado contra su cuello estaba empezando a hacer presión mientras sus folladas se volvían más rápidas. Diego lloró, su novio lo estaba tomando sin piedad, el aire le comenzaba a faltar y tuvo que apoyar una de sus manos contra el borde la mesa para que su rostro no se estrellara en él, sin embargo el resto fue demasiado rápido, dentro de él algo se desató, una especie de tirón que inicio en la punta de sus pies y se extendió por todo su cuerpo rápidamente haciéndolo ver fuegos artificiales detrás de sus parpados. Las lágrimas se formaron en las esquinas de sus ojos ante el placer.

J volvió a apretar el agarré en el cuello y mantuvo la otra en la cadera del chico tratando de mantenerlo quieto en el mejor ángulo posible.

Las embestidas pronto se volvieron duras, erráticas y sin ningún patrón en si, parecían dos animales en celo en busca de su propia liberación. En algún momento el placer fue demasiado para Diego, haciendo que lágrimas cayeran sin control por sus mejillas en un intento de demostrar todo el placer que su novio le estaba causando al enterrarse en el de manera tan deliciosa. En un acto desesperado estiro sus manos hacia atrás para tirar de los rizos de J.

El ruido que sus labios soltaban y el de sus cuerpos húmedos al chocar eran groseros, casi vulgares pero a ninguno de los dos parecía importarles y justo cuando creían que no podrían más, de algún lado J tomó un poco más de fuerza para apretar el cuello del menor desatando un nuevo calambre, mucho más fuerte y más intenso, los ojos de Diego se cerraron con fuerza y sus extremidades dejaron de funcionar, era como si no sintiera como lo estaban destrozando o como si no necesitara más aire para respirar, todo detrás de sus parpados parecía brillar y se sentía flotando, lo único que todavía era capaz de percibir era al otro chico llenándolo con su semen, su orgasmo se estaba construyendo con fuerza y explotó de la misma manera mientras J se estrellaba contra el una y otra vez manteniéndolo al borde, no permitiéndole bajar de la nube de placer. Diego abrió su boca intentando soltar un grito pero no salió nada, ni siquiera un ruido, lo único que podía hacer era temblar ante tal devastador sentimiento.

Ambos se dejaron caer hacia el frente, apoyándose contra la mesa mientras sus respiraciones luchaban por recuperarse de forma casi imposible.

- Joder, Diego..." tarareo el ojiverde dejando pequeños besos en el hombro del mas bajo, el nombrado tardó un poco más de dos minutos en volver en sí y ver el desastre que ambos habían ocasionado. Podía ver su semen en todo su estómago y parte de la mesa, maldición, se había corrido sin siquiera tocarse; no sentía sus piernas.

Ninguno dijo nada después de eso, Diego volteó su cuerpo para mirar a su novio,  ambos rieron sin aliento mientras veían el desastre que habían provocado.

- no siento las piernas, te toca limpiar - murmuró él menor dejando un casto beso en los labios del otro chico antes de empezar a recoger su sopa soltando quejidos ante cada movimiento.

Ambos se vistieron entre miradas cómplices y sonrisas genuinas. J lo abrazó con cuidado cuando terminaron y Diego solo pudo enterrar la cara en el cuello del rizado.

Ambos voltearon hacia la puerta cuando escucharon un jadeo.

Roberto estaba parado sin decir nada con los ojos muy abiertos.

- joder chicos, les dije que en la cocina otra vez no - casi lloro simulando arcadas al mismo tiempo que se tironeaba los cabellos. Murmuró más cosas sin sentido antes de dar media vuelta aún de la misma manera.

Diego y J se miraron antes de echarse a reír. 

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Esto es lo más puerco que he escrito en mi vida nqkdiwmanwjqnahsjs

No sé que decir. Ojalá los guiplash nunca se metan a cureosear a Wattpad.
Bye.

Roto - WiplashDonde viven las historias. Descúbrelo ahora