Una época de fantasía donde el mundo es regido por reinos, entre ellos Goa, un prospero sitio liderado por Yagi Toshinori, el cual recientemente ha caído enfermo en cama. Uno de sus servidores que en este caso es el mensajero entre reinos es Izuku M...
Miren que bonito dibujo hicieron de Izuku con sus flamitas ♥ muchas gracias @K_osito su instragram es Boomby.Klu para que vayan a revisar sus lindas creaciones!
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¡Venga! Que ya llegamos a la actualización 100 y con ello el final. Palabrería y testamento para la parte inferior, por ahora:
E n j o y !
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La lluvia había terminado y sus vestigios todavía preservaban en un grácil rocío entre la vegetación. Unos largos minutos incómodos y silenciosos estaban tomando el entorno, muchos de ellos estaban exhaustos y heridos bajando completamente la guardia.
Mirko estaba de pie cerca de los afectados, contemplando su mano, abriéndola y cerrándola una y otra vez recordando los rasgos oscuros de corrupción que momentos atrás había sufrido, ahora estaba limpia gracias a ese joven de cabello mohíno.
Otro más que estaba despierto todavía carburando lo que acababa de suceder era Katsuki, a diferencia de la fauna albina éste se conservaba arrodillado al suelo levantando parte de Izuku consigo mientras su mano ejercía presión sobre la herida sangrante en uno de los flancos del chico, el cual había caído plenamente exhausto y al estar con Katsuki aseguraba poder desplomarse en confianza a descansar.
Levantó su mano a remover un par de mechones húmedos de la frente de Izuku deleitándose con aquel rostro plácido en sueño y la bonita forma que tenían las pestañas en ojos cerrados, le aliviaba con creces poder sentir su calor y su movimientos ventilando los pulmones en naturalidad, ya que aun presentaba una memoria dolosa de haber tenido una última ocasión a Izuku en esa posición mientras su vida se apagaba sin poder hacer nada.
—Maldito imprudente... —susurró Katsuki sin esperar respuesta aun por el otro en brazos.
Su atención tomó hacía Mirko una vez que la notó rodearle para ir hacia el otro par en el suelo inconscientes. La fauna se llevó sus manos a la cintura y ladeó su rostro pensativa, soltó un profundo suspiro resignado.
—Lo siento Kamui, tendremos que hacer una excepción —exclamó en voz alta, como si esperaba ser escuchada en general. —Abriremos la entrada, vamos a llevar a todos a la gran arboleda, debemos tratar sus lesiones. Hey lobo, levanta al muchacho, también irán ustedes.
Ante ese llamado tan petulante Katsuki llevó una mueca de hastío.
—No tienes porque decírmelo, de todos modos debo volver por los míos —reclamó desenvolviendo su objetivo para no verse como que obedecía la indicación de la fauna.
—Joo, es verdad esos cachorros siguen ahí —mencionó con una sonrisa ladina.
Las largas orejas blancas y peludas de la mujer ladearon un poco alertándola de un sonido ajeno entre ellos que a pesar de ser mínimo fue suficiente para hacerla fruncir su expresión. Katsuki no estaba en terrenos que conociera para tomar la misma posición, aun así se percató de una visita no contemplada, por lo que giró su cuello hacia la dirección de donde provenía esa presencia.
—Ya nadie respeta el sagrado bosque de los faunos, ¿quién es el atrevido ahora? —Escupió con desdén Mirko esperando que asomara.
—Dos días que le pierdo de vista, le advierto de su nueva condición, ¿y cómo lo encuentro? Con el abdomen perforado —reclamó la voz asomándose de entre los arbustos casi regañando al peliverde que ni estaba atento de lo sucedido por estar dormido. —No tiene ni el más mínimo cuidado... Oh... —pausó sus reclamos al notar que había más seres de distinta raza en deplorables condiciones.
Se trataba de aquel druida que había sido guía en las arenas del desierto, estaba en buenas condiciones sin nada nuevo a excepción de que en su espalda cargaba aquel infante que Katsuki reconoció de inmediato, era Yagi en una condición de letargo no muy diferente a la de Izuku. Detrás de él venían el par de druidas que conoció tiempo atrás, Melissa quien daba apoyo a caminar a Dave lastimado.
Mirko relajó su guardia al reconocer al pequeño y poder asumir quienes se trataban el resto.
—Los druidas de Shield y el líder, que inesperada visita... aunque a estas alturas ya no importa —resopló una vez que analizó todo lo que había pasado.
—Lo siento, no pude reubicarnos con precisión así que tuvimos que caminar un poco —mencionó levantando una mano para hacer una señal de saludo a los alfas de ahí. —Estuvo muy inestable el poder Izuku-kun y mi padre no lo localizó adecuadamente... en fin... —dijo incómoda.
Cada momento que pasaba era una bofetada en dudas a conocer respuestas pero antes de que Katsuki pudiera soltar su voz en cuestiones pesadas Stain agitó un poco sus brazos que sostenían el peso de Yagi a su espalda.
—Ya llegamos, despierta —insistió elevando un poco su voz que dejaba de ser sutil. —Dijiste que te alertara cuando estuviéramos con el nuevo fénix.
Los párpados de niño abrieron pesados y lentamente levantó parte de su cuerpo en contra peso en la espalda de Stain.
—¿Qué...? Uh... sí... —Mencionó somnoliento llevando una de sus manos a frotar el ojo derecho.
Giró de reojo a la dirección dándose cuenta del lamentable estado de la mayoría, sobre todo de Izuku que aun estaba en el regazo de Katsuki.
—¡Ah! ¡El joven Midoriya! —Exclamó preocupado al notar la camisa blanca que portaba estaba una mancha carmesí en su costado.
Yagi pataleó unos segundos para saltar y descender a su dirección, sin embargo en ese periodo un efecto nauseabundo le invadió inclinándolo a escupir un poco de sangre dejando sus labios en cada extremo con líneas rojas descendiendo por su mentón.
Esto último había alarmado a los druidas y extrañado a Bakugou, después de todo cuando él lo tuvo bajo su cuidado era un niño bastante vigoroso y saludable.
—¡Tío Might no se sobre esfuerce! —Advirtió Melissa alterada aproximándose al rubio todavía siendo apoyo para su padre.
—Recuerda que acabas de consumir tus últimas brasas, no hagas impertinencias —Secundó Dave levantando el rostro molesto.
—Estoy bien, no pasa nada... —comentó el rubio inclinando su vista hacia el par a su lado mientras arrugaba el entrecejo. —Caray, dejen de regañarme como un niño.
—Es que realmente eres un niño ahora —manifestó Stain con un deje de burla en su voz ante la ironía de la situación.
—¡No los apoyes! —recriminó indignado Yagi mientras daba un par de golpecitos con su puño a la nuca de quien lo traía en su espalda.
Ante la insistente señal Stain flexionó sus rodillas para darle oportunidad al pequeño rubio de bajar de su espalda y así aproximarse por cuenta propia con los demás. Toshinori se llevó el dorso de la mano a sus labios para limpiar el resto de sangre que había quedado y observó preocupado la situación llegando frente a Katsuki para contemplar mejor a Izuku.