Warming

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Dedicado a: andie_magaa

Tema:  Cock Warming

Tag: NSFW, Fluff. ¿Se puede combinar ambos? No pregunten, solo gócenlo. 


El whisky en las rocas que, hasta hace un par de segundos su vaso aún albergaba, desfila con velocidad por su garganta. Quema y deja una sensación que le es desagradable pues no es su costumbre beber de esa manera pero en ese instante no puede evitarlo.

Sus ojos avellana parecen no poder despegarse del espectáculo que ese hombre está protagonizando: sentado en el centro de la barra de esa discoteca, con una chica placenteramente sentada en cada una de sus piernas y otro par esperando su turno para hacerlo.

Lo observa sonreír mientras sus manos parecen moverse por propia voluntad, acariciando los muslos, la cintura y hasta los pechos de aquellas acompañantes de ocasión. Sin embargo y pese a la distancia, sabe que esos vibrantes ojos azules lo miran a él. Que ese brillo y lujuria que estos deben desbordar es porque desea sentir sus grandes manos aferrándose de forma casi animal a sus caderas mientras lo embiste sin piedad. Lo desea a él y no a ninguna de esas facilonas.

Lo sabe bien. No es la primera vez que el rubio juega esa carta sabiendo que la recompensa que obtiene es pasar la noche en vela con varias rondas de sexo. Una siempre mejor que la anterior.

Pero esa noche Brian no tiene el humor para soportar las provocaciones. La común excitación que le causa observar a aquellas mujeres deseosas usar todos sus encantos para después ser desplazadas de forma sutil y tener con él su primer encuentro de la noche en el baño más cercano, se niega a aparecer.

Quizás es que ese cuarto trago no ha sido una buena idea. O quizás se ha percatado de que lo que siente por él va más allá del ocasional pero increíble sexo que comparten.

Sacude la cabeza y pide un trago más. Prefiere pensar en ello una vez que esté más sobrio. O menos nublado por los celos.

Para su fortuna observa como Freddie toma el rubio por la muñeca logrando arrebatarlo de las depredadoras.

La charla que él y el vocalista mantienen con aquellos ejecutivos de Elektra Records termina con un apretón de manos y un par de fotografías del momento. Y es entonces que lo mira caminando directo a él, dispuesto a seducirlo para obtener lo que quiere.

Pero esta vez Brian tiene planes distintos.

—Hola —musita Roger con su habitual tono de voz, sensual, rasposo. Viste una sonrisa provocadora y evidentemente excitada. Pasea fugazmente sus dedos por los muslos de Brian, deseoso de sentirlo en plenitud— La terraza tiene una vista increíble ¿Vamos?

Brian traga espeso y, reuniendo toda la fuerza de voluntad posible para no sucumbir ante el deseo, se pone de pie y le susurra al oído.

—Te quiero en mi habitación en media hora.

El rubio se estremece y observa a Brian alejarse, dejándolo aún más deseoso de lo que estaba.

. . .

En treinta minutos exactos la puerta del rizado ya estaba recibiendo un desesperado golpeteo.

Con una sonrisa ladina, Brian abre la puerta y, antes de que pueda asimilarlo, Roger cierra de un portazo y se abalanza sobre él.

Los deliciosos labios durazno atacan los suyos con fervor, con hambre. Le permite tener el control por un instante antes de volver ese beso agresivo y demandante.

          

Completamente encendido, Roger cede y pone su cuerpo a total voluntad del mayor.

En medio de ese beso que causa ya estragos en sus entrepiernas, ambos caminan hasta el borde de la cama. Los labios se separan y los de Brian bajan lentamente al cuello de su amante. Pasea su lengua por cada rincón, muerde, succiona, causa en el rubio una serie de jadeos que no intenta reprimir.

Sin perder tiempo, las hábiles manos del rizado comienzan a retirar una a una las prendas que cubren el cuerpo delicioso del menor. Lo toca y acaricia de la forma más impúdica posible: juguetea con sus pezones, los pellizca, masajea su trasero y acaricia su miembro que aun sobre la tela de su ropa interior percibe completamente endurecido, húmedo y caliente. Otra sonrisa perversa curva sus labios pues ahora lo tiene en donde quiere.

Súbitamente detiene todos sus movimientos y con parsimonia comienza a desnudarse ante la atenta mirada de Roger.

La camisa cae al piso y el turno de los pantalones llega. Taylor atrapa su labio inferior entre los dientes cuando los jeans y los bóxers del rizado también caen, dejando expuesto su grueso y largo miembro.

El rubio no resiste y comienza a masturbarse lentamente, Brian se le acerca y cuando piensa que por fin se dignará a tocarlo, su excitada voz resuena.

—¿Te permití tocarte? —Roger sonríe de lado sin dejar de agitar su muñeca, intentando provocarlo— Deja de tocarte.

Roger bufa pero obedece. La faceta dominante de Brian lo excita de sobremanera. Fingiendo inocencia se le acerca buscando obtener lo que desea.

—¿Puedo tocarte a ti?

El alto no responde.  Termina de romper la poca distancia que los separa y tumba a su amante sobre el colchón. Con sus rodillas le separa las piernas y hábilmente sus dedos toquetean su entrada. Ingresa un dígito, después uno más. Un tercero se une y el rubio siente que ya no puede más.

—Bri —jadea—. Hazlo ya.

Brian retira sus dedos de la ya dilatada cavidad de su amante, Toma su propio miembro y comienza a rozarlo entre sus glúteos lentamente, torturándolo un poco.

—¿Qué es lo que quieres, bebé?

Desesperado, Roger agita las caderas buscando así que lo penetre, sin embargo, sabe que Brian no lo hará hasta que se lo pida, así que no planea perder el tiempo.

—Follame ya Brian. Follame tan duro como puedas hacerlo.

El alto siente que su miembro se endurece un poco más, lo rodea y acaricia para humedecerse y, mirando al rubio a los ojos, entra en él de un solo golpe.

Roger gime de dolor y placer. Espera el instante en que Brian comience a embestir con rudeza pero, para su disgusto, eso no sucede. Solo está ahí, estático. Con su miembro dentro de él pero nada más. Buscando placer, enreda las piernas en las caderas del mayor y trata de empujarlo.

Brian gime para sí y de nuevo busca toda la voluntad posible para poder cumplir su cometido.

—Tu comportamiento en esa fiesta fue muy malo, Roggie. Necesitas un castigo para que aprendas a no hacerlo.

—Pero te gusta que lo haga ¿no? —responde el rubio con frustración—. Te gusta ver como todas las chicas me desean, además, después te doy lo que te gusta. ¿Te gusta follarme, no Bri?

—Me encanta hacerlo Rog pero se que lo disfrutas también. Y después de hacer lo que hiciste, no puedo recompensarte, ¿o es que de verdad piensas que me gusta verte toqueteando a cuanta mujer se te pone de frente, ver como se te insinúan y como tú les sigues el juego? —Sus palabras son sinceras. Quizás demasiado. Pero sabe que ese no es el momento exacto para pensar en sentimientos.— No lo hace, debes aprender la lección.

—Hazlo ya, carajo —Intenta girarse y cambiar de posición, sabiendo que Brian se vuelve loco cuando lo monta. Creyendo que ya no podría resistirse.

—Cuida esa boca, sucia bebé. Y si sigues insistiendo, el castigo será más largo. —Aunque no desea más que poder embestirlo y escucharlo gemir, el hecho de penetrarlo y no hacer nada más le parece placentero, excitante. Y sabe que para Roger será un buen escarmiento sentirlo en su interior pero sin lograr nada más.

Roger vira los ojos e intenta agitar sus caderas, buscando iniciar un sensual vaivén que haga a Brian caer en el calor del momento. Pero el alto es firme y se mantiene en su postura. Sabe que May es débil ante él pero también que es obstinado, así que, después de varios intentos más, decide darse por vencido. Suspira aun frustrado intentando resignarse a que no obtendrá nada esa noche. Aun así, necesita sentir a Brian, aunque no sea de la forma en que espera.

—¿Al menos puedes abrazarme?

Brian le sonríe y, sin intención de salir de él, acomoda sus cuerpos para poder rodear al rubio en un cálido abrazo

El ojiazul esconde su rostro en el cuello del mayor para impregnarse del masculino aroma que lo intoxica. Comienza a repartir pequeños besos en la zona y busca acurrucarse más cerca de su amante.

Increíblemente, aquello se siente bien. El compartir ese momento parece crear un lazo íntimo entre ambos. Uno que no sabían que existía pero que disfrutan casi tanto como si fuese una noche de sexo desenfrenado.

Los besos hacen sonreír a Brian. Cuidando no romper el contacto cubre a ambos con una manta. Sus manos comienzan a juguetear con los largos mechones del menor y deja un beso sobre su frente. El momento es mágico y ahora sabe que quiere repetirlo.

Pero muy internamente espera no volver a utilizarlo como castigo.




Esto fue una petición especial de una chica que quiero muchísimo. Ojalá que la espera haya valido la pena.

Así que sí, además de los drabbles para los que me ayudaron a elegir palabra también voy a incluir escritos con algún tema que me pidan. Por ahí tengo uno pendiente que incluye a Bowie que me lo ha pedido otra lectora muy especial para mí.

Solo ténganme paciencia jsjs.

Cuídense mucho.✨💖 

Maylor Month 2021 (Drabbles Maylor)Where stories live. Discover now