Hay lugares en la montaña para los que no existe un camino que llegue hasta ellos de manera tranquila y despreocupada, en forma de paseo, por lo que, si el Estado juzga oportuno orientar una vía para automóviles a través de un pequeño pueblo escondido en la montaña, la forma vida de sus pobladores puede verse comprometida de maneras que no es posible prever. De este modo, una muchacha se puede pasar todas las tardes frente a un puente en construcción muy ocupada en preguntarse cómo será y qué consecuencias habrá de traerle. Ella puede pensar, por ejemplo, que el puente es algo horrible, empezando por el trueno de las máquinas bicéfalas que cavan. Un puente así atraerá estafadores que ofrecerán alcohol a los hombres, quienes se embriagarán todos los días y deshonrarán a sus mujeres con mujerzuelas advenedizas, y se volverán intemperantes, cínicos y violentos; y las mujeres y niños serán reclutados para trabajos vergonzantes. Luego, todos despreciarán la vida en el pueblo, y odiando su suerte querrán marcharse, y se despedirán fríamente de sus padres sin voltear atrás. Después, quizás de noche un día, esa joven se atreverá a cruzar el puente, el que tal vez para entonces esté lleno de remaches superpuestos y tablones viejos que lo harán inseguro, oscuro y tenebroso.
Pero atención, si de improviso la vista de la muchacha se cruza con la del ingeniero apuesto, el puente en la montaña se convierte en algo muy bueno.
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*En portada, The Spanish Girl in Riverie, Washington Allston (1831)

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Un jornal para este pobre jornalero
Short StorySerie de narrativa breve que aborda la experiencia humana relacionada al trabajo