"Siempre nos resistimos a las prohibiciones y deseamos lo que nos niegan."
-Ovidio
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Dos días en mi vida y ya no sé qué hacer con él. Odio su estúpida sonrisa. Odio que tengamos esa tensión entre nosotros cada vez que nos miramos pero sobre todo odio la sensación que me produce en el estómago cuando me habla cerca o me llama por ese estúpido apodo.
Intento ignorar esos pensamientos absurdos y regreso al momento. La despedida de mamá y papá.
-Vayan tranquilos, mami. Ya les dije que voy a estar bien.
Trato de tranquilizar a mamá por tercera vez.
-Sí, mamá. no te preocupes, Elaine estará bien cuidada, yo estaré con ella
Esta vez Matthew le habla a mamá. Quiero responderle que no necesito que nadie me cuide. Sin embargo no quiero que mamá y papá nos vean pelear y se vayan preocupados.
-Ya, está bien, pero estaremos pendientes, los amo.
Respondemos con un "nosotros a ti" y ella me da una sonrisa forzada. Me preocupa la expresión de mamá. En lugar de vacaciones parece que va a un funeral. No es el ánimo que uno espera de alguien que va a disfrutar. De cualquier forma prefiero no comentar nada.
Abrazo a mis padres y observo a Matthew esperando que haga lo mismo. Él se limita a abrazar a mamá nada más. Ni siquiera le da una mirada a papá. Necesito saber el motivo de su rencor. Sea como sea a papá parece no importarle mucho. Y eso me desconcierta más.
Después de una larga despedida nos dirigimos a la empresa en mi auto porque el de Matthew aún no se lo traen. Él se tomó el papel de chofer. Escuchamos música en el camino mientras le indico de vez en cuando el camino. Supongo que los años fuera lograron borrar algunos recuerdos. Me texteo con Sharon, mi mejor amiga, y Amy, una compañera de clases, por un grupo que tenemos de la universidad.
Al cabo de un rato llegamos por fin a la empresa. Tal como me pidió le hice un recorrido por toda la empresa para mostrarle los cambios que ha tenido en todos estos años. Nos llevó toda la mañana. Por ultimo le mostré su oficina que está en el ultimo piso. Durante el tiempo que duró el recorrido no discutimos. Nos dedicamos a observar el lugar y por ese lapso de tiempo fue como si no hubieran pasado diez años desde la última vez que estuvimos en este lugar los dos.
Camina hasta el enorme ventanal para ver la ciudad. Se ve tan imponente aun sin hacer nada. Solo está de pie, con su traje gris sin corbata transmitiendo tanto con su mano en el bolsillo. Parece pensativo. Podría seguir detallando sus movimientos pero me concentro en mi trabajo antes de que me atrape admirandolo más de lo que debería.
-Bien eso es todo. Como pudiste observar la empresa a cambiado bastante en estos años, papá dejó todo organizado por unos días. El lunes tienes tu primera reunión con los gerentes de área para presentarte y el martes tienes otra con socios de Rusia que estarán de visita. Quieren ver la empresa y reunirse contigo para conocerte - hablo rápido mientras veo en mi iPad el cronograma que me envió la secretaria de papá.
-Excelente ¿no tengo pendiente nada para hoy? - pregunta sentándose en el borde del escritorio.
-Solo debes firmar unos documentos que Venus te va traer en un momento.
-Que me traiga un café con dos cucharadas de azúcar por favor.
Él de verdad cree que yo voy a ser su asistente.
-¿Comprendes que yo no soy necesaria? Ella está capacitada para hacer todo esto.
-Lo comprendo, Elaine, pero quiero tu ayuda , no comencemos las peleas que es temprano ¿si?
-Voy a pedirle el café a Venus - digo para no entrar en una disputa.
Luego de hablar con Venus decidí subir a la azotea para ver la ciudad desde aquí. En dos días he tenido tantas emociones juntas que quizás estar aquí arriba ayude a descansar mi mente de tanta actividad.
Podría pasar horas aquí, la vista es increíble, de niña creía que era una gigante que tenía alguna clase de poder. Con Matthew creamos muchas historias en este lugar. Cuando él se fue dejé de subir. Otra cosa que se llevó con él. Ni siquiera entiendo porqué vine precisamente aquí cuando pude ir a cualquier parte. Quizás porque su regreso me trae muchos recuerdos que parecían enterrados.
-Algo me decía que estarías aquí.
La voz de Matthew me sacó de mis cavilaciones, debo tener por lo menos media hora aquí arriba.
-Te envié lo que pediste con Venus, no creí que fuera necesaria mi presencia - digo aún de espaldas, no quiero dañar mi momento de paz con alguna discusión tonta.
-No vengo por eso, quiero hablar contigo, sin pelear si es posible.
No le respondo y siento sus pasos acercándose hasta que se posa a mi lado. De reojo veo que su mirada está al frente también.
-Elaine yo entiendo todos tus motivos para estar molesta, pero ya estoy aquí y hagas lo que hagas eso no va cambiar. Algún día tal vez pueda explicarte todo lo que pasó, pero mientras tanto no quiero vivir en guerra. Si tengo que volver a conocerte, lo hago. Pero no puedes vivir viéndome como el enemigo eterno.
Tiene un buen punto. No puedo seguir resentida por siempre. En cuanto al motivo de su ausencia, no sé si quiero saber lo que ya pasó. Lo que sí estoy segura de querer saber es el porqué de su regreso tan repentino. Sumado al viaje relámpago de mamá y papá. Todo es demasiado sospechoso.
-¿Por qué regresaste? quiero saber - pregunto tranquila viendo a la nada - todo esto es extraño, tu regresas después de diez años y mamá y papá se van de viaje de un día para otro. No puedo evitar pensar que hay algo malo en todo esto y la única que no lo sabe soy yo.
Siento su mirada sobre mí pero no volteo. No quiero verlo a los ojos. Su cercanía logra ponerme nerviosa. Algo que en nuestra circunstancia no debería pasar. Sin embargo, a pesar de tener el mismo apellido, sigue siendo un hombre extremadamente guapo. Por más que quiera controlar las reacciones de mi cuerpo, parece que con él no puedo.
-Volví porque mamá me lo pidió, casi me lo suplicó. Todo para hacer este viaje. Te juro que hay momentos en los que tampoco entiendo cómo es que acepté venir. Supongo que en el fondo sabía que sería una oportunidad de verte y tenerte cerca.
¿Debería creerle? Después de todo, podría ser un mentiroso profesional. Ya no puedo afirmar que lo conozco. Aún así quiero aferrarme a la sinceridad que noto en su voz. Esperando que no sea una alucinación mía.
-También consideré a mamá. Se merece distraerse y olvidarse de todo por un tiempo.
Asiento porque se que es cierto, mamá se ha dedicado a sus hijos siempre y desde que Matthew se fue, toda su atención ha sido para mí.
Quiero preguntar el origen de su rencor a papá. Pero sus palabras llevan la conversación por otro lado.
-Te extrañé todo este tiempo, muñequita, y se que en el fondo tu también.