Capítulo 2

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Estaba esperando a que Jasper termina de pedir la orden a la camarera que estaba literalmente babeando mientras él le decía lo que íbamos a tomar.

—(...) y una malteada de chocolate para la señorita—dijo y sin más la camarera se fue rápidamente

Se acomodó en la silla y me miró pensando en que decir, durante un rato se mantuvo callado hasta que habló

—¿Por qué?—espera una respuesta—Simplemente ¿por qué?

Tragué en seco y no dije nada, él tubo paciencia a mi respuesta sin apresurarme

Hasta que decidí sacarlo de la duda.

—Eres perfecto—limité a decir—Eres demasiado perfecto, yo no necesito a personas que hagan el bien a mi lado,necesito alguien que me corrompa más de lo que estoy , alguien con quién pueda hacer lo que está mal sin que me diga nada, no quiero alguien que intente cambiarme, solo quiero estar sola.

—¿Por qué no me dijiste todo eso antes de aceptar la propuesta de matrimonio?—su expresión se endureció—¿Por qué llegaste hasta el altar y me viste la cara de un idiota enamorado de la persona que más mal me iba hacer?—una pequeña lágrima brotó de su ojo, y se la limpió con rapidez

—Por que en ese entonces si me quería casar contigo—admití—Pero después se me quitaron las ganas y ya, y pues si tanto te molesta buscate otra, tienes la cara y el cuerpo y dinero que es lo principal—me encogí de hombros restándole importancia

Suspiró con fuerza por la nariz y golpeó la mesa tan fuerte que iso que me sobresaltara y que llamara la atención de las personas que estaba ahí

—¿Solo eso?—moderó su tono para que pareciera relajado

—¿Quieres algo más?—fui sarcastica y le regalé una sonrisa burlona

Lo que iso que me mirara como si estuviera loca.

Se levantó de la mesa y salió de la cafetería, vi que se subió a su auto y se fue.

—Aquí tiene su malteada de chocolate y la de manzana para... ¿y en señor que estaba con usted?—pregunta curiosa la camarera

—Acércate—le dije y se acercó hasta que mis labios quedaron cerca de su oído—Vuelves a mirar así a ese hombre y vas amanecer tres metros bajo tierra—la amenacé con una sonrisa fingida

La camarera se fue un poco asustada. Dejé el dinero de las malteadas en la mesa y me llevé la mia.

Por que si hay algo que yo lo dejó es el chocolate.

Salí y cogí un taxi que me llevara al aeropuerto. Miraba por la ventana el hermoso paisaje de Stambull, sus bellos parques y lugares donde las personas se reunían a tomar té.

Me dejó en el areopuerto y tomé el primer vuelo hacia Washigton

Después de esperar tres horas tuve que subir en el avión en primera clase e ise lo único que todo ser humano puede hacer, dormir,

Y dormí sin ningún pesar.

Vamos, que a mí eso de que él llorara no me movió ni una sola lágrima de arrepentimiento, ya me superará.

Ahora lo importante

Se preguntarán quien es "ella", pues ella aunque no lo paresca es mi mejor amiga y mi peor enemiga , de eso se tuvieron que dar cuenta.

Bueno, nuestra historia comenzó a los cinco años de vida de las dos en un pueblito de Colombia.

Mis padres me obligaron a ir a un convento por mi mala conducta, ahí obvio las hermanas no eran como todos decían, ellas eran malas y nos obligaban a hacer cosas horribles, si hacías algo mal te enviaban a la sala de castigo donde ninguna de las que entró salió igual.

La HermandadDonde viven las historias. Descúbrelo ahora