No saben por cuanto han corrido, solo pararon cuando las piernas de la joven fallaron por el cansancio. Pueden notar que se encuentran lo suficientemente lejos, habiendo un pequeño pueblo, se dan cuenta de que tienen la oportunidad de disfrazarse.
—A partir de ahora, no importan nuestros títulos. —Jiang Wanyin les dice—. Vayamos al pueblo, allí encontraremos algo con cual nos podamos vestir.
Todos tienen un mal presentimiento, aunque no tienen más opciones, son fugitivos buscados por la Secta en donde se encuentran, deben sobrevivir hasta llegar a su Sectas.
Caminan tranquilos hasta la entrada del pueblo, en donde pueden observar una carrera sin dueño.
—Conseguiremos la ropa de allí. —Señala la carrera—. Jin Zixuan, vendrás conmigo.
Jin Zixuan se alarma, ¿cómo era posible que él fuera capaz de robar? ¡No, nunca!
—¡Nos meteremos en un gran lío! —Se excusa.
—¡Eres el indicado, así que acompáñame que no te estoy preguntando!
Se acercan con total cautela a la carta, Huaisang y Qingyao se encuentran escondidos entre algunos árboles en el bosque. Jin Zixuan se sorprende al ver la gran cantidad de prendas, sin pensarlo toma varias, pasándole algunas a Jiang Wanyin.
Con el objetivo cumplido y sin tener que recurrir a la violencia, corren hasta su escondite.
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Todos están refugiados en una cueva, su suerte se fue a la deriva cuando una lluvia torrencial los sorprendió a los pocos minutos de pedir prestado tales prendas.
Luo Qingyao fue la primera en cambiarse, todos salieron de la cueva, importándoles poco si terminaban empapados, mientras ella no se sintiera incómoda, todo estaría bien. Sus túnicas rosas fueron reemplazadas por un color verdoso claro, que también llegaba a favorecerle.
Las prendas de Jin Zixuan, Nie Huaisang y Jiang Wanyin eran idénticas, color marrón y verde oscuro.
—Quítense las cintas. Jin Zixuan. —Observa al mencionado con seriedad—. Debes quitarte la marca roja en tu frente.
—¿Qué? ¿También andaremos todos con el pelo suelto? —Se burla Zixuan.
—No seas idiota. —Toma su cinta y la rompe a la mitad, dándole una a Luo Qingyao y a Nie Huaisang—. Atenla en su cabello sin que se vea mucho el color.
—Entendido. —Declaran ambos a la vez.
Le extiende la cinta de Huaisang a Jin Zixuan. —Es pequeña, suficiente para ti.
Por su parte, él usa la última cinta que Lan Xichen le regaló.
—Esperaremos a que la lluvia pase. —Propone Huaisang.
—¡No! Wei Wuxian y Lan Wangji nos esperan, debemos darnos prisa. —No planea perder más tiempo del necesario.
—Jiang Wanyin, todos estamos exhaustos. Hemos recorrido una gran distancia en pocas horas. —Jin Zixuan le hace reflexionar.
No tiene el derecho de obligar a todos a acompañarlo, ellos se sienten débiles. Wei Wuxian es fuerte, podrá soportar un poco más.
—Cuando la lluvia pare.
—No se preocupe joven maestro Jiang. —Luo habla con tranquilidad, observando las gotas caer en la entrada de la cueva—. Mejor duerma, realizaremos turnos de vigilancia. Cuando llegue su turno, lo despertaremos.
Los demás asienten dándole la razón. Jiang Wanyin es capaz de ver a su jiejie en la discípula Jin, su inquieto corazón se calmó al saber que todos están en el mismo barco.
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Confiar en ellos fue una mala opción, ¡era de mañana y ninguno se atrevió a despertarlo para montar guardia!
—Buen día joven maestro Jiang, ¿durmió cómodo? —Saluda sonriente la mujer.
Jiang Wanyin estira un poco los músculos tensos. —Me mintieron, dormí más que todos ustedes. —Acusa.
Jin Zixuan frunce el ceño por eso. —Eres quien más necesita descansar ahora, así evitamos que entres en crisis.
Al parecer el pavo real no era tan déspota como lo pintaba.
—Lo más preferible era que sea Mian Mian quien descansara.
Huaisang golpea su abanico con la pared. —¡Ya deja de dar excusas!
—Debemos partir ya, o nos volveremos a topar con discípulos Wen. —Luo Qingyao, no queriendo ser cómplice de una disputa entre los jóvenes, propone.
—Mh, vayamos al pueblo. Conseguiremos algo de comer y seguiremos nuestro camino.
—Con conseguir, te refieres a robar. —Jin Zixuan corrige.
—Oh, discúlpeme, joven Jin, he recordado que usted es un hombre de bien. —El sarcasmo se nota.
—¡Ya, basta!
Huaisang está aterrado, harto y con ganas de abandonar la Secta, mientras más pronto mejor.
Todos bajan con cuidado al pueblo, Luo Qingyao, Nie Huaisang y Jin Zixuan servirían como distractor para algún comerciante, Wanyin se encargaría de tomar lo suficiente para llenarse.
Qingyao finge interesarse ante un puesto de manzanas, arrastrando consigo a Huaisang. Entre los dos comienzan a llenar de preguntas insignificantes al mercader, es momento en donde Zixuan entra en acción, llama al mercader para que lo atienda, pero los jóvenes no lo dejar ir, como consecuencia, arman una discusión ente ellos e involucran al pobre mercader que intenta apaciguar a su clientela.
Jiang Wanyin se escabulle entre las casas, al ser un pueblo con pocas personas, no existirán testigos de su crimen, toma cinco manzanas rojas, dando la señal de retirada.
—Supongo que ya no deseo manzanas, atiéndalos, mejor. —Desinteresado se marcha.
Los jóvenes se indignan, yendo tras él. —¡Tú, egoísta! —Huaisang grita.
El mercader queda confundido por lo que ha ocurrido.
Continúan su camino por el bosque, suponen que, si siguen sin tomar largos descansos, llegarán a la salida de la Secta al anochecer.
—Me siento mal por el vendedor, hemos robado su fuente de ingreso. —La cultivadora observa su manzana intacta.
—De hecho, la mayoría de ese pueblo son bandidos.
Jin Zixuan no puede creer lo que dice, al tragar el trozo de manzana decide hablar. —¿Cómo sabes eso? Las habilidades del joven Jiang son cada vez más sorprendentes.
—No tanto como las tuyas, el vendedor quedó confundido cuando te marchaste. —Huaisang ríe al recordar toda la escena.
—Debía improvisar, saber que me siguieron el juego fue increíble.
Entre charlas divertidas, llegan al final de su camino. Wanyin se emociona al saber que pronto llevarán ayuda, ¿qué sucederá con todos ellos ahora? No puede asegurar una buena conversación en el futuro, se ha distraído con su presencia, pero teme que todo acaba aquí.
—Joven maestro Jiang, guardaré su cinta y se la entregaré en el momento indicado. —Realiza una reverencia, agradeciendo por todo.
Jiang Wanyin le entrega la quinta manzana. —Cómela en el camino. Estaré esperando ese día.
—Espero verlos pronto. Al solucionar todo esto, deben asistir a Qinghe Nie, estaría encantado por su visita. —Los cultivadores asienten ante la petición de Nie Huaisang, quien se marcha animado.
—Cuídate, Jiang Wanyin. —Se despide Jin, yendo junto a la cultivadora.
—Vayan con bien.
Jin Zixuan mueve la mano como un "sí", la chica le sonríe antes de comenzar a caminar sin mirar atrás.
Actualizo seguido porque cuando mis vacaciones se acaben verán actualizaciones una vez al tiempo.
Espero les guste.