capitulo 3

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Sobreviví mi primer día en este lugar y me desperté la mañana siguiente
sintiéndome algo mareado. A veces la gente dice que, si uno se va a dormir, cuando  se despierte se va a sentir mejor o por lo menos diferente. Dicen que mis problemas se verán como palabras que se las lleva el viento, pero no siento diferencia alguna. Mi opinión acerca de la vida no cambio. Mi corazón todavía duele. No quiero estar aquí ni en ningún otro lugar. Me acosté en la cama, mientras me preguntaba  por cuanto tiempo tendría que estar aquí. No me dijeron por cuanto tiempo. Quizás
le podría preguntar a Tom.

Resulta que mi pregunta no será contestada porque Tom no vino a visitarme esta  mañana. En lugar de él, entro una enfermera con el cabello ondulado, nunca supe  su nombre porque ella simplemente no me lo dijo. Me sirvió mi desayuno y espero
sentada a que coma mi cereal. Todavía seguía sin apetito, pero mi estomago estaba  aclamando por algo, así que me esforcé para comer.

Podía notar que a ella no le importaba nada sobre mí. Era obvio que ella solo estaba  haciendo esto, porque era su trabajo, probablemente a ella le gustaría lidiar con  alguien más importante que conmigo, un "nene de mamá". Imagínense el silencio  que había entre nosotros dos que una parte de mi deseo que Tom estuviera allí, supervisándome. Él tenía un aire muy especial, llenaba el silencio y sentía como si  quisiera estar conmigo, como si disfrutara hablarme o hablar en general. No me  sorprendí que no esté aquí. Él se ha ido muy tarde anoche, así que era obvio que  no iba a llegar temprano hoy. Estoy seguro que tiene una hermosa vida fuera de
aquí en donde no está incluido lidiar con adolescentes como yo.

Después del desayuno, ella me llevo a la sala de estar, sin decir si quiera una
palabra. Mire a mi alrededor, preguntando si alguien iba a venir a explicarme que se supone que tendría que hacer ahora. En el centro de la sala había un círculo echo de sillas. Muchas de ellas estaban ocupadas por personas que usaban mí  mismo uniforme. Una de ella estaba ocupada por un hombre que conocí ayer, pero  no podía acordarme su nombre, lo que si recordé era que hacia la terapia de grupo.

Eso podía explicar el por qué estábamos aquí. Hoy sería la terapia grupal.

<<Ah, Bill. Es un placer verte>> Me dijo el terapeuta. Cerré la puerta, pensando en
cuantos problemas tendría si solo me diera la vuelta y caminara en otra dirección,  lejos de ellos.

<<No sé si te acuerdas, pero mi nombre es Andreas Gunher. Llegas un poco tarde,  pero no importa. ¿Por qué no te sientas?>> Miré las sillas vacías y lentamente me  senté en una de ellas. Todos los que estaban en la habitación se veían como  adolescentes excepto por el terapeuta. Me pregunte por cuanto tiempo ellos han  estado aquí.

Muchos de ellos lucían nerviosos, lo que me hizo pensar que probablemente eran
nuevos. Otros estaban claramente aburridos, unos pocos estaban acostumbrados, supongo que ellos son los que llevan mucho tiempo haciendo esto.

<<Bien, entonces... nosotros... Jenna ¿te gustaría contarle al grupo el por qué estas aquí? ¿Si quieres?>> Andreas hablo lentamente, seguí su mirada hasta
encontrarme con una chica con cabello ondulado. Me pregunte por que ella estaba en un lugar como este. Era muy hermosa como para estar aquí. Era como el tipo de chica que todo el mundo busca, o que por lo menos quiere tener una oportunidad con ella.

<<Un...>> empezó y luego tomo un largo respiro.

<<Esta bien, tomate tu tiempo>> Andreas trato de tranquilizarla. Ella solo miro
alrededor de la habitación, tratando no hacer contacto visual con ninguno de
nosotros.

<<Un. no lo se. Yo solo hiero a personas, a personas que amo. He hecho cosas
para que ellos estén en desacuerdo conmigo o arruino cosas una y otra vez, es como si no pudiese parar y no quería... >> Ella se fue apagando. Todo el mundo
estaba en completo silencio mientras ella trataba de recuperar su respiración. Era
intenso estar allí, me sentía incomodo. No podía verme a mí mismo abriéndome con extraños como ella lo estaba haciendo.

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<<Mucha gente fue herida por mi culpa, así que empecé a herirme>> Ella nos
mostró sus muñecas, mientras continuaba hablando. <<Un día fui muy lejos y  bueno, ahora estoy aquí>> 

Entre el dolor y la amargura que sentí por ella, sentí una punzada de culpa por mis primeros sentimientos para con ella. Supongo que no podemos juzgar un libro por su portada.

<< sé que muchas personas que están en esta habitación hicieron el mismo
tipo de cosas>> Andreas hablo. <<Jenna, tú dices que fuiste muy lejos, ¿eso
significa que en realidad no querías hacerlo? ¿Que no querías ir tan lejos como lo  hiciste?>> Mire a Jenna, ella estaba mirando al piso, pero al mismo tiempo estaba  escuchando lo que le decían.

<<Manos arriba todos los que se arrepienten de lo que han hecho>> Andreas volvió  a hablar.
Todos levantaron sus manos, todos excepto yo. ¿De verdad era muy
diferente a todos? Ellos se arrepienten, pero de la única cosa que yo me arrepiento es que no lo haya logrado. Pensé que iba a haber muchas personas como yo aquí, pero al parecer no era así. El chico que estaba al lado mío me miró y después dijo

<<Tienes que hacer como que estás de acuerdo con ellos, así pensarán que no
estás loco y te dejarán libre>>

<<Hay, Justin, no susurres en la terapia por favor>> Andreas dijo antes de volver
con los demás. <<Bueno, como pueden ver, mucha gente tiene pensamientos
distintos, así que lo que sientes es completamente normal y puedo estar seguro de que todos sus padres, quienes los dejaron aquí también se arrepienten de ello.  Ponen las manos en alto y se arrepienten. Ellos solo lo hicieron por ustedes y  ustedes tienen que hacerlo también. Miren al rededor suyo, a la persona que tienen a su lado, cada uno de nosotros puede estar mejor y dense cuenta de que lo que ustedes se hicieron a sí mismos no es la mejor solución, es solo la primera traba  para lograr estar mejor>>

Rodé los ojos ante toda esa mierda. Andreas no puede hablar por nosotros. ¿Como se supone que él sabe cómo nos sentimos o que es lo que va a pasar en un futuro?
No lo sabe. No puede generalizar. Noté que Andreas me estaba mirando cuando
rodé los ojos.

<<Bill, ¿no estás de acuerdo?>> Preguntó. No dije si quiera una palabra. Todo esto
era ridículo.

<< ¿No levantaste tu mano, así que eso significa que sigues con el mismo
pensamiento de terminar con lo que alguna vez empezaste?>> Volvió a preguntar. 

Silencio. No había nada más en la habitación excepto silencio. Todos estaban  mirándome. Esa era otra razón por la que no quería hablar. No iba a dejar que  extraños sepan información personal sobre mí.

<<Quieres hacerlo otra vez?>> Si.

<< ¿Quieres decirle al grupo el por qué estás aquí? ¿O algo sobre ti?>>

Demasiadas preguntas. Podría usar el mismo tono de voz con el que él me estaba  hablando. Dios.

<<Bueno, está bien, quizás la próxima vez. ¿Quién más quiere compartir algo con  el grupo?" Andreas les preguntó.

Después de eso, no escuché mucho del resto de conversaciones. Tenía la
sensación de que alguien podría enojarse si no hablaba, pero la realidad era que no  me importaba. Seguramente había otras personas quienes no caían en la falsedad  de este lugar. ¿Realmente pensaban que los terapeutas se preocuparán por  nosotros si ellos no reciben su paga al final de la semana?

La sesión duró al menos una hora y ya estaba muriendo en esa habitación. Estaba  muy preocupado con que es lo que estaba pasando en mi cabeza. ¿Como se  supone que iba a escuchar y aconsejar a otras personas cuando no podía ni siquiera lidiar con mis propios problemas? Al menos podría estar allí con ellos, pero eso no  ayudaría en nada.

1000 cortadas de papelDonde viven las historias. Descúbrelo ahora