Quedaba un mes para la boda y los preparativos estaban todos por completarse, ahora mismo llevaban dos semanas en su nuevo hogar, donde estaban por terminar los últimos arreglos en sus respectivos setups.—No, del otro lado.
—Amor, es la tercera vez que la pongo allí— Dejo la maceta en la esquina visible.
—Me decidí que se ve mejor allí. Míralo, pendejo...
Félix había arrastrado un poco la maceta tirando algo de tierra en el piso.
—Tú limpias.
Lo miró mientras se reía al mirarlo y ver la cara que hacía, Félix se acercó a despeinarla rápidamente para molestarla, haciendo que ella se levantara de la silla con rapidez para ir tras él y empezar a seguirlo por el pasillo. Félix era mucho más rápido que ella, llegando antes a la sala de estar, donde trato de ocultarse atrás de uno de los sillones.
—¡Wey! Me lo acababa de planchar...
—Ah... pues ni modo.
Samy volvió a tomar la iniciativa para correr hacia él, lo cual le salió bastante mal. Félix se siguió por el pasillo hasta subir las escaleras de la casa, haciendo el camino un poco más difícil para Samantha, quien venía resbalándose varias veces por sus calcetas.
—Espérame... ¡Félix!— Resbaló cayendo sentada.
El pelinegro regresó con ella al escucharla, mirándola en el suelo mientras se dejaba recostar en el mismo.
—Mi vida— Bajó a ayudarla—. ¿Estás bien?
Samy trataba de contener la risa aún así se haya lastimado, la idea de imaginarse cayendo la hacia olvidarse de cualquier dolor. Félix tomó los brazos de la rubia para ayudarla a levantarse con cuidado, volviéndola a la realidad, notando que de verdad se habían lastimado.
—Ay wey...— Aguantó la risa.
—¿Te duele? ¿Estás bien?
—Estoy bien... sólo...— Lo miró—. Me duele un poco, pero no te preocupes— Al estar frente a él lo empujó levemente—. Es tu culpa.
—¿Mía?
—Para que me haces seguirte— Sobó sus caderas—. Ay...
—Ve a recostarte, te daré algo para el dolor.
—Sabes qué es broma— Tomó su brazo.
—Lo sé— Le sonrió reconfortante—. Ve a recostarte, no voy a tardar.
Samy asintió para subir con cuidado las escaleras, llegó a la habitación y se recostó con cuidado, sintiendo un leve placer al estar recostada y dejar descansar todo su cuerpo. Pasaron los minutos y Félix llegó a la habitación con una pastilla para calmar el dolor.
—Ya no vuelvas a correr con calcetas.
Samy lo miró para hacer un puchero al recibir la pastilla mientras se sentaba en la cama para acomodarse totalmente en la cama.
—Ya vente a acostar— Dijo Samy después de tomar la pastilla—. Mañana seguimos con lo del setup, vemos una película o algo.
—De acuerdo, no tardaré— Tomó el vaso de que ahora estaba vacío—. ¿Quieres otra cosa?
Samy negó.
Félix salió de la habitación para llevar el vaso a la cocina y apagar cada una de las luces de la casa para volver con ella. Al llegar a la habitación se encontró con Samy, quien estaba acostada en medio de la cama buscando algo en el televisor. Samy extendió sus brazos apenas lo vio llegar, imitando a una niña pequeña que quería su dulce favorito.
—Abrázame.
—¿Por qué estás tan cariñosa?— Preguntó divertido mientras se recostaba a su lado.
Samy lo abrazó inmediatamente mientras se aferraba a su torso, rodeándolo con sus piernas, impidiendo que éste se moviera o se apartara de ella.
—Pues quiero estar contigo— Se quejó levemente por el dolor—. Mejor apaguemos eso— Tomó el control para apagar la televisión.
—Cuidado— Masajeó sus caderas—. No te vayas a lastimar más.
Samy bajó sus piernas hacia el colchón para evitar que siguiera habiendo posibles quejidos de dolor, mientras sentía las manos de su novio acariciar y masajear el lugar donde dolía para ella. La mano de Félix siguió bajando hasta sus piernas, para subir por la parte trasera y masajear aquella zona, para bajar aún más.
—Hey...
—¿Qué?— Preguntó en un susurro.
—Esa mano...
—¿Qué tiene?— Siguió con su objetivo.
—Félix.
—¿Qué pasó?— Aguantó la risa.
Samy tomó su mano para llevarla a su objetivo, tomándolo desprevenido por la iniciativa que tomó en el momento.
—Más rápido. Te ahorré tiempo— Se acurrucó en él—. Te amo, estoy cansada por hoy... y el golpe.
—Descansa— La terminó por abrazar por la cintura—. Si quieres voy mañana a lo ultimo para el banquete de la boda.
Samy se alejó al instante.
—No— Frunció el ceño—. Iremos los dos Francisco... ¿Por qué quieres ir solo?
—Amor, lo decía porque te lastimaste hoy. Sólo iba para confirmar y cerrar el acuerdo.
—No irás solo.
—Mi amor, seguro ni estará, pero acompáñame— La volvió a abrazar—. No me voy a molestar obviamente, y no tienes porqué estar celosa.
—No estoy celosa— Negó.
Félix sonrió al mirarla molesta, le parecía bastante tierno el como se comportaba al estar celosa. Subió su mano hacia su mejilla para tomarla y apretarla levemente para atraerla hacia sus labios.
—Me gusta que te pongas celosa.
—Que no estoy celosa— Apartó su mano—. No estoy celosa Félix.
—Entonces acompáñame.
—Claro que te voy a acompañar— Lo miró seria.
—Vamos entonces.
Samy asintió para volver a acurrucarse en su cuello, ahora, Félix la abrazó por la espalda, atrayéndola mientras los envolvían a ambos en el cobertor. La luz que emitía la lámpara a su costado lo hacía observar el rostro de Samy apenas ésta se alejó un poco para acomodarse en su almohada. Visualizó con detenimiento sus labios, los cuales parecían ser igual de carnosos como siempre, sus mejillas sonrojadas levemente al recibir el calor en ella, cada milímetro de su rostro era perfecto para él.
Félix se sentía totalmente afortunado de tenerla en su vida, no podía esperar en lo absoluto por que llegara el día tan esperado de casarse con la mujer que era el amor de su vida.
Por la que daría la vida si pudiera.
—Te amo— Murmuró bajo para depositar un corto beso en la punta de su nariz.
Samy sonrió un poco divertida.
—Yo te amo más— Murmuró devuelta.
—Pensé que ya estabas dormida.
—Eso hago... hace frío.
—Descansa, yo mañana te despertaré— Se acomodó.
Samy lo abrazó de regreso, con el tiempo ambos conciliaron el sueño. Al siguiente día Félix despertó unos minutos antes que ella para preparar las cosas que necesitaba.
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—¡Falta menos de un mes!— Dijo a su pareja—. Tengo muchos nervios. El vestido me lo entregaran hoy wey, ¿En qué momento nos vamos a casar?
—¿Y ya me dejaras ver el vestido?— Samy negó.
—Para nada, lo dejaré en casa de mis papás. No te voy a dejar que lo veas, no me vas a convencer con nada Félix... ni siquiera con comida.
—Tendré que esperar, lamentablemente.
—En dos semanas...— Dijo alegre—. Dos semanas amor.
—¿Te imaginas cuándo formemos una familia? Quiero decir, ya lo somos... pero...
Samy lo miró fijamente, entendiendo por completo a lo que se refería.
—En algún momento lo vamos a cumplir— Se recargó en su mano—. Ay no, ¿Qué pedo? Nunca imaginé casarme... y menos hablar sobre tener un hijo.
Félix se encogió de hombros.
—Las cosas cambian, ¿No?
—Tienes razón... cambian— Sonrió devuelta—. No puedo esperar, nunca había estado tan emocionada porque un día llegara.
—Estamos igual— Tomó su mano—. En poco tiempo...
—Aunque a veces me sigues cayendo mal— Félix se alejó de ella al escucharla—. Poquito.
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Buenass madrugadas <333
Ya casii es el capp de la boda, dos más 🙈
𝓬𝓱𝓮𝓻𝓻𝔂 🍒