3.Sé como te sientes

23 2 0
                                    

—Entra

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

—Entra.—

Esperé en silencio un par de segundos hasta que Itadori hizo lo que le pedí. La sangre tiñó sus mejillas por la vergüenza y pronto lo vi rascarse la nuca algo incómodo.

Aunque para mí era más incómodo aún tener que hablar de un tema tan delicado en el pasillo.

Sus ojos evitaron fisgonear entre la decoración de mi cuarto y en su lugar se quedaron fijos en una esquina vacía. Desde luego que era tan educado que hasta me sentí mal por arrastrarlo dentro.

Alcancé una de las fotos que había sobre mi cómoda y la extendí para que él la viera. No estaba del todo segura de lo que hacía, mis músculos se tensaron por la idea de tener que dar explicaciones y mis ojos buscaban los de Itadori con cautela.

—Este es mi padre. Arata.— formulé dejando el marco entre sus manos y tomé una larga pausa antes de continuar. —Falleció en Enero, mientras yo estaba estudiando aquí. —intenté que la explicación fuese breve. Sin atender a detalles que me hiciesen pensar las cosas más de la cuenta.—Llevo en mi pueblo desde entonces y justo ayer volví. No tienes que disculparte por preguntarme nada, soy yo la que debería pedirte perdón por ser tan maleducada. Lo siento.—establecí agachando la cabeza sin poder mirarle.

Aquella era la primera vez que hablaba con alguien abiertamente sobre la muerte de mi padre. Realmente quería que las cosas cambiasen y si tenía que exponerme a situaciones como esta, lo haría.

Itadori no dijo nada. Observó la imagen de mi padre y antes de devolvérmela, apretó la mandíbula consternado. Tal vez no debería haberme tomado tantas confianzas.

¿Habré sido demasiado directa?

—No hace falta que digas nada...entiendo que puedas pensar que he sido un poco brusca, pero tenía que soltarlo para evitar malentendidos. No dijiste nada malo, enserio. —continué intentando que la tensión que había creado yo misma se fuese cuanto antes.—Aún me cuesta hablar de ello...—

Froté mis manos angustiada, a la espera de que dijese algo.

—Mi abuelo murió hace unos días también.— al escucharle abrí los ojos sorprendida. No me esperaba para nada algo así.—Era como un padre para mí. De hecho él ha sido siempre mi única familia.—continuó, esta vez alzando la cabeza para mirarme.—Entiendo que no quisieras hablar de ello cuando te pregunté. Y agradezco que me lo cuentes.—

Parpadeé inquieta y di un paso al frente antes de que él dijese algo más.

—Sé como te sientes, Watanabe.—añadió alzando la comisura de los labios en una sonrisa de complicidad. Tan sincera que ni supe como reaccionar.—Tendremos que salir adelante.—

Esas palabras me tranquilizaron más de lo esperado. Sentí mis ojos picar de nuevo, por unas lagrimas que me negué a dejar salir y me froté la cara buscando alejar esa sensación. Siempre pensé que hablar de mi padre sería doloroso, pero escuchar a Itadori animarme con tanta dulzura resultó bastante liberador.

También te gustarán

          

Tomé una buena bocanada de aire y sonreí antes de asentir con la cabeza.

—Gracias...por entenderlo.— compuse escondiendo las manos tras mi espalda. Saber que compartíamos la misma sensación de duelo era triste, aunque a la vez me resultó reconfortante.—Si necesitas cualquier cosa. Ya sabes dónde estoy.— ninguno de los dos dijo nada más. Itadori se despidió educadamente, con una sonrisa que mostraba el mismo alivio que la mía.

No éramos los primeros ni los últimos en perder a alguien cercano, eso era una realidad. Pero compartirlo amenguaba el sentimiento de soledad, o por lo menos yo lo sentí de esa manera.

 Pero compartirlo amenguaba el sentimiento de soledad, o por lo menos yo lo sentí de esa manera

Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.

Esa misma noche, a las cuatro de la mañana, volvió a ocurrir lo mismo de siempre. Me desperté de golpe, aunque esta vez, no llegué a salir de mi habitación. Agarré un libro, encendí la lampara de mi escritorio y estuve leyendo hasta que la alarma sonó a las siete de la mañana.

Según el profesor me dijo, hoy tendría que reunirme con los mandamases de la academia. Unos ancianos con más años que la biblia, obsesos por mantener un equilibrio imposible entre maldiciones y humanos.

Me duché igual que todos los días, me vestí con el uniforme y abrí la puerta justo para encontrarme cara a cara con el susodicho.

—¡Watanabe! Buenos días.— exclamó Satoru mostrando sus perlados dientes.—¿Cómo has dormido?— preguntó mientras yo cerraba la puerta a mis espaldas sin mirarle.

—Bien.— concluí con una mentira descarada. En mi cara se formaron unas ojeras descomunales, de esas que no se pueden tapar ni con maquillaje.

—La reunión va a empezar en cinco minutos. Aún tenemos tiempo, ¿vamos a desayunar?— preguntó haciéndome fruncir el ceño al instante. ¿Cómo podía ser un adulto tan irresponsable?

—Mejor después, no tengo hambre.— declaré avanzando por el pasillo junto a él.

Satoru siempre había sido así. En mi primer año, cuando lo conocí por primera vez, recuerdo haberme asustado. Era tan alto, tan ruidoso y tan poco profesional que pensé que era una broma cuando dijo ser nuestro profesor.

Maki, Yuta, Toge, Panda... sus caras aparecieron por mi mente al instante. Ya había pasado dos días en Tokio y aún no los había visto. Recordar el primer año me hizo recordarlos automáticamente a ellos. Quería verlos, negarlo sería una estupidez.

Llegamos al punto de reunión antes de lo que esperaba. De hecho ni siquiera supe cuando, ni de qué manera pero en un abrir y cerrar de ojos me vi expuesta frente a unas enormes puertas de hierro. Estaba claro que ya no estábamos en la academia de la capital, ni siquiera parecía ser un lugar cercano. Aquella, sin duda, era la sede de los hechiceros.

Gojo nos había traído a Kioto empleando su técnica.

—Te he dicho que nos sobraba tiempo. Ya no podemos desayunar.— recalcó el mayor pasando por mi lado como si nada, a punto abrir las puertas de par en par sin siquiera pedir permiso.

/LUZ Y SOMBRA /Yuji Itadori x OC [Jujutsu Kaisen]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora