Capítulo 12

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Sentía, murmullos a mi alrededor, intenté abrir mis ojos pero estaban muy pesados, escuché mi nombre, intenté hablar, poco a poco la oscuridad se fue disipando dando lugar a mi cuarto, las voces se fueron convirtiendo lentamente a sola una.

Eres preciosa- entrecerré los ojos, una sensación de temor recorrió mi espina dorsal, tomé el cobertor y me enrollé en el como queriendo desaparecer, la manilla de mi puerta comenzó a moverse, miré por la ventana, estaba oscuro, no se veía nada, estaba todo completamente negro, la puerta se abrió haciendo que diera un brinco, lo primero que llegó a mí fue el olor a alcohol, el mismo olor que había sentido anoche, giré mi cabeza para poder mirar a mi puerta.

No...- susurré, Elliot me devolvía la mirada con una sonrisa cínica, agarré con más fuerza el cobertor que me cubría - ¡¡Harold!!- grité lo más fuerte que pude, esperando que él o Tom me escuchara y viniera en mi auxilio, el terror inundaba cada parte de mi cuerpo, la sonrisa de Elliot se hizo más fuerte.

Me encantan las putas gritonas – dijo mientras atravesaba todo el cuarto y se posicionaba arriba mío, sacándome toda la ropa de cama que me cubría.

¡¡¡Tom!!!,¡¡¡ Harold!!! – Las lágrimas hicieron aparición, podía sentir su erección en mi estómago, y como dejaba rasgos de saliva por todo mi cuello, sus manos en todo mi cuerpo, las náuseas se hicieron presentes inmediatamente – ¡¡¡Harold!!!- abrí mis ojos y miré por sobre sus hombros...no había nadie... nadie vendría a ayudarme, lo sabía, un fuerte sollozo salió desde mi garganta desagarrándola- ¡¡¡no!!!!- sentí sus manos por todo mi cuerpo, sus asquerosas manos recorriéndome entera.

Dar...- una voz lejana decía mi nombre, busqué con desesperación el lugar de donde provenía... ayúdame... – vamos Dar... -... por favor sálvame... me quedé quieta unos segundos intentando reconocerla– ¡¡Darcy!!- esta vez fue más fuerte, sentí una manos meciéndome por los hombros, no era Elliot, él tenía sus manos en mis piernas ¿alguien más me quería hacerme daño? aún no sabía de dónde provenía la voz, pero un sentimiento cálido se apoderó de mí, me hacía sentir segura, dejé mi mirada en el techo y ahí fue que comprendí de quien era, unos ojos azules me devolvía la mirada de manera intensa, tan azules como el mar- ...estoy aquí...

Neil...-susurré despacio.

Dar...-las lágrimas cesaron, podía ver sus ojos en la oscuridad, escuché mi nombre en los labios de alguien ¿Harold? ¿Tom?, sentí como la mano de Elliot descendía otra vez por entre mis muslos- ¡no!

¡NEIL!- grité, abrí mis ojos, luz cegándome por momentos, sentí un brazos fuerte a mi alrededor, apretándome contra un gran pecho, miré a mi alrededor, Tom y Harold estaban parados al lado de mi cama, ambos con cara de tristeza e impotencia, absorbí el aroma, ese aroma que había llegado a apreciar, el alivio llenó mi cuerpo al saber que él aún estaba aquí.

Estoy aquí cariño... - cerré mis ojos, solo había sido una pesadilla, suspiré mientras lagrimas silenciosas descendían por mis mejillas, abracé más fuerte a Neil.

No te fuiste- logré susurrar, por alguna razón el que estuviera aquí me hacía sentir completamente a salvo.

Dije que estaría aquí cuando despertaras- me alejó un poco de él para poder mirarme – fue solo un sueño- dijo limpiándome los ojos – nadie nunca más te hará daño – asentí con mi cabeza, mirándolo fijamente, sus manos se detuvieron en mis mejillas, me sonrió, no pude evitar devolverle el gesto.

¿Estás bien Dar?- Tom se había posicionado a mis espalda y podía sentir su mano subiendo y bajando por esta, por un momento había olvidado que había más gente en la habitación.

          

Si solo...fue todo muy real- dije volteándome para poder mirarlo, apartó el cabello de mi cara, dirigí mi vista a Harold quien no se había movido, tenía el ceño fruncido y las manos en puños, le dediqué una sonrisa, me la devolvió pero sin relajar su postura.

¿Quieres comer? – dijo aún mirándonos, asentí con la cabeza y él salió por la puerta, miré a Tom extrañada por su actitud.

Aún lo está asimilando – dijo mientras hacía mimos a mi pelo, con una sonrisa pequeña.

¿Está enfadado?- de repente un ola de temor me invadió, puede que ¿esté enojado conmigo?, Quizás piensa que lo ocurrido es mi culpa, él me había dicho que me cambiara de ropa, una lágrima rebelde se derramó por mi mejilla siendo limpiada rápidamente por Neil, quizás él pensó que yo había provocado a Elliot, los ojos rápidamente se me llenaron de lágrimas, de repente tenía la necesidad de explicarle que yo no había tenía la culpa de nada de lo ocurrido- Dios Tom te juro que yo no hice nada para que esto pasara – los brazos de Neil volvieron a rodearme por los hombros, esta vez sin voltearme, apoyando mi espalda contra su pecho los ojos de Tom se abrieron con sorpresa ante mis palabras pero rápidamente se suavizaron.

No está enfadado contigo – dijo mirando fijamente – está enfadado porque él no estuvo ahí para protegerte – dijo volviendo a sus mimos – y obviamente quiere matar a ese imbécil –me miró directamente a los ojos – y nunca, nunca pienses que lo ocurrido fue tu culpa, por que no lo fue y todo los sabemos –una de las manos de Neil descendía por mi brazo hasta posarse en mi mano entrelazando sus dedos, sentí como las mariposas en mi estómago comenzaba a volar, apreté un poco su agarre, sabía que solo era para darme apoyo, que no significaba nada más, pero aún así no pude evitar sentir ese vuelo en mi estómago- está bien Dar... nunca más lo pienses- asentí antes la palabras de Tom con alivio, el temor yéndose de mis organismo.

Es difícil para él, eres como su hermana – Neil fue quien habló en mi oído.

Así es- esta vez Tom miró directamente a Neil – además le cuesta aceptar que alguien más te protegería con su vida- la sonrisa que mostró ante sus palabras era una de las mas sinceras y grande que había visto desde que llegué en la noche, sentí el cuerpo de Neil tensarse levemente y retirar su mano de la mía.

¿Qué quieres decir? – dije un poco perdida.

Nada Dar, vamos a comer – comentó Neil poniéndose de pie y estirando su mano para que la tomara, lo hice con gusto pero en cuanto me puse de pie la solté.

Quiero darme una ducha y cambiarme antes – dije mirando mi ropa de la noche anterior, en ese momento me percaté que Neil aún llevaba la ropa de anoche igual que yo – si quieres también puedes ducharte – ofrecí mientras le regalaba una sonrisa.

No tengo ropa – dijo.

Harold puede prestarte – él comenzó a reír fuertemente ¿de qué me estaba perdiendo?

No creo que quiera prestarme, y la de Tom me quedará pequeña, te espero para comer – dijo acercándose y dándome un besos en mi frente, mis mejillas se sonrojaron inmediatamente y mi corazón comenzó a palpitar de manera frenética – apúrate, muero de hambre – dijo saliendo por la puerta, me quedé en mi posición y llevé mis manos al pecho, un sonrisa asomándose en mi cara.

Quita la cara de tonta – voltio rápidamente, había olvidado por completo la presencia de Tom en la habitación.

¿Por qué no quiere prestarle ropa?- dije mirándolo con el ceño fruncido, Harold era una muy buena persona, no sería la primera vez que prestara su ropa a algún amigo, Tom suspiró y una sonrisa aún más grande adornó su rostro.

Está celoso de Neil- dijo, tenía miedo que la sonrisa partiera su cara en cualquier momento.

¿Celoso?- murmuré, él asintió con la cabeza – ¿por que mierda está celosos?

Perfect StrangersWhere stories live. Discover now