Pesadillas #𝙏𝙝𝙤𝙢𝙖𝙨

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Thomas
Mis piernas temblaban, no sólo por el esfuerzo que había hecho toda la noche y en este momento. Mi ansiedad estaba a punto de llegar a su punto de culmine.

Sobrevivimos a una noche en el laberinto, rompí la regla más importante del área y no sabía si la mejor idea era volver.

Mis manos se movían de forma frenética tanto que Minho me miraba más preocupado que confundido pero eso no era lo importante sino la chica que me esperaba para darme un buen golpe. Esa que me hacía pensar que rayos soy para ella y no ser él único con sus sentimientos claros. Mi única preocupación ahora no era mi falta de memoria sino el riesgo de alejarla.

Llegamos hasta Alby para bajarlo del muro de donde lo habíamos dejado la última vez que lo vimos. Un rápido vistazo para notar que no tendría algo más por lo que preocuparnos. Entre los dos pusimos los brazos del moreno en nuestros hombros y con lo que nos quedaba de esfuerzo lo levantamos.

Cuando se estaban abriendo las puertas pude ver cómo Chuck estaba abrazado la cintura de la chica. Es como si ese niño tuviera más oportunidad que yo, pensé.

El haber dejado el laberinto es como si una parte de mi volviera estar en mi cuerpo. Dejamos a Alby frente a los chicos que se encargarían del bienestar del moreno. En cuanto di un paso hacia la chica que me daba tanta emoción como miedo, esta sin ningún sentimiento en especial se giró de vuelta a lo que parecía el comienzo del bosque.

-Eres excelente espantando a las chicas-dijo Minho sentado en el suelo, pasándome una botella de agua-¿Y si te vuelves gay?

-Ya Minho déjalo, Thomas ella se preocupó por ti, ve con ella. Arréglalo-dijo Cris, la amiga de la chica que se había alejado en cuanto me vio-Pero si comienzan a pelear apostaremos tu cena por ella.

Estaba apunto de irme cuando recordé.

-Si, mejor voy con ella-todos asintieron-Mmm... ¿saben dónde está?- Newt señaló el árbol más alto. Hoy tampoco descansarás, Thomas.

Al llegar no me sorprendí en lo absoluto al ver que era lo que hacía. Ella se encontraba partiendo leña con rostro rojo en una mezcla entre enojo y esfuerzo, lo que quedaba del maltratado tronco y como la gran pila de leña se expandía.

-¡Hey!-ella no me hizo caso-¿Podemos hablar?-levantó su dedo anular-¡Oye! Que lenguaje. ¿Sabes? Salí del área, rompí una de las reglas más importantes pero sigo vivo, ¿de acuerdo? Entiendo que ustedes hayan llegado antes pero yo podía ayudar... yo podía-terminé de decir.

Juré ver fuego en sus ojos cuando estos se dirigieron a los mismo. ¿Será de las chicas que huelen el miedo?

-No te va gustar cuando comience a hablar-me acerqué un poco-No debiste-sabía que se contenía para no gritar-No debiste... ¡entrar al laberinto!-golpeó mi hombro, mi boca soltó un quejido adolorido no sólo porque golpeaba duro, realmente me dolían ambos brazos.

-No debías entrar tú-tomé la muñeca de la mano que sostenía el hacha-Preferiría millones de veces dejarte aquí dentro que en ese lugar.

De un rápido movimiento se zafó del agarre de mi mano y lanzó el hacha al árbol enseguida de nosotros. Quedó perfectamente clavada en el centro del árbol. Mi boca trataba de dejar el suelo pero parecía estancada ahí. Me encanta, da mucho miedo y me encanta.

-No es tu trabajo elegir si sales o no, Novato-gruñe encolerizada-Tienes que ir a que te revisen y es una orden.

Cogió su mochila colgándola en su hombro y subió al árbol donde el hacha había sido clavada. Sin más miramientos hacia mi se sentó en una larga rama y sacó un bloc que de seguro le había robado a Newt.

          

-¡Está bien!-mordí mi labio-No tengo nada mejor que hacer que molestarte. Voy a subir-por favor di algo, me duelen las piernas, pensé. Sin más subí al árbol que en verdad era muy alto.

Estaba recargada en el tronco y sus piernas en la rama, cuando llegué me agarré de la rama que estaba al final de sus pies y con cuidado me senté frente a ella.

-¿Sabes? Me gustó-levantó la mirada donde ahora toda ella parecía llena de interés-No sólo por la curiosidad que me provocaba el laberinto y lo que escuchaba sobre el. Obviamente estaba más que aterrado por estar en un lugar desconocido en la noche, pero me gustó. La adrenalina por mi cuerpo era lo mejor de todo.

-Lo sé, te entiendo-dejó el bloc en sus piernas cubriendo lo que había ahí de mi vista-Hay tanto dentro del laberinto. Hay tanto en esos monstruos que caminan por el laberinto que no son algo natural.

-¿Cómo es que lo entiendes?-tomó de nuevo el bloc y hojeó un poco hasta llegar a la primera hoja y me lo dió. El primero era un dibujo del laberinto, las sesiones de cada uno.

-Completo

-¿Qué? ¿Cómo que completo?

-Llevamos tres años aquí, Thomas. ¿Creíste en serio que ni siquiera intentamos quedarnos noches en el laberinto para recorrer más terreno?-cambié a la otra página. Esta mostraba un pequeño escarabajo con patitas metálicas filosas a lado de un penitente para resaltar la diferencia de estatura-Esa cosa es horrible, aún peor que un penitente a mi parecer-¿cómo eso podía ser peor que ese monstruo?-Es pequeño, si pero sus patas son tan filosas cuando recorren tu cuerpo, tan rápidos que no sabes cuando están sobre ti, su cabeza puede ser tan pequeñita que cabe en el hoyo de tu oreja y una manada de esas cosas siguiéndote, son tu fin.

-¿Cómo sabes todo eso?-cambié de página. Esta mostraba un grupo de cuatro chicos sentados sobre el principio de un muro.

-Cambia la página-lo hice con el ceño fruncido al ver el siguiente dibujo que mostraba al grupo de chicos siendo atacados por un grupo de esas cosas. Un dibujo demasiado exacto, el dibujo parecía hecho con carboncillo y tenía pequeñas gotas de agua sobre el-Eso pasa, yo era una de los de ese grupo y murieron cuando encontramos algo que no debíamos.

-¿Se los dijiste a los demás?-pregunté acariciando la esquina del bloc con mi pulgar. Asintió-¿Estas bien?

-Es que... no todos saben acerca de esos escarabajos y no puedes decírselo a nadie, ¿de acuerdo?-lo dice en susurro. Asentí con lentitud.-Todo es tu culpa. No puedes llegar así, Thomas. ¿Sabes de lo que hablarán los demás? Un novato que llegó desde hace tres días y se metió al laberinto. Puede que a todos nosotros nos agrades. Algunos más que a otros-agregó entre dientes-Pero como en un principio los chicos tiene miedo, de ti y de lo que hiciste.

-¿Y que interesa lo que los demás piensen?

-Te pido que pienses, por favor-tocó sus sienes y me dirigió una mirada agobiada-Y que entiendas que tú no debías entrar ahí-añadió con su voz cansada que era aun más suave-Pudiste haber muerto-ahora tomó el puente de su nariz-Entiendo, yo también ¡pero era más prudente que yo entrara y tú no! ¡Y no puedes meterte en eso, Thomas!

-Escucha, ninguno de los chicos querían que algo te pasara, por eso te lo impidieron y terminaste en el área pero ahora estamos a salvo-tomó una gran bocanada de aire-Es tu trabajo pero ya lo hiciste una vez y terminó así-le enseñé su propio dibujo-No eres la única aquí.

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