Normalmente, diría que los nervios los tenía de punta, que no podía dormir de la emoción o que contaba las horas para que la boda llegará, pero no era así. Louis estaba más que agotado, ya no comía bien, apenas y dormía. Su cansancio había crecido enormemente. Tenía ojeras y todo le daba asco. Los mareos eran incontrolables y su humor pendía de una línea delgada.Un día, estuvo apunto de correr a todos de su habitación, incluyendo a su futura suegra. Pero es que simplemente estaba harto de todo aquello. El estrés de su traje no fue nada con el que lleva ahora sobre sus hombros. Faltando tres días para la boda, el Omega ya quería tomar su vieja maleta y salir corriendo de esa casa antes de volverse loco.
Lo único que lo mantenía cuerdo era su Alfa. Era el único que no le exigía nada, el único que no lo atormentaba con comentarios a cada segundo, el único que no hacía como si el Omega no existiera. Últimamente llegaba más tarde de lo usual. Su abuelo lo llevaba a sus guardias pero en montañas más lejanas y su padre lo llevaba con socios importantes.
El único momento que tenían era pasando la media noche. Louis lo esperaba hasta tarde pero los últimos dos días se quedaba dormido del cansancio, aunque no duraba mucho pues despertaba en la madrugada. Harry lo había reprendido por no despertarlo cuando el lo hiciera anteriormente, por eso, una noche que derramó lágrimas de desesperación lo despertó con el pensamiento.
Harry también había tenido días difíciles, siempre los tenía últimamente pero jamás le contaba a Louis. Sabía cuan cansado e irritado terminaba el castaño y prefería ahorrar los detalles como las peleas con Andrew. No le gustaba ocultarle cosas a su Omega pero tampoco quería atormentarlo aún más, por eso escuchaba sus quejas sin contar las suyas.
—Louis, tienes que comer— el Alfa soltó un suspiro.
—Pero nada me apetece. Todo me da asco y no quiero ni moverme— cubrió su rostro con sus manos—. Quiero huir Zayn.
—Louis, planear una boda de personas normales es complicado. Obviamente planear la tuya es el cuatruple de complicado. Más invitados, más festejo, más problemas.
—Pudiste haberme dicho eso antes, ¿No crees mejor amigo?— Zayn sonrió.
—No puedes rendirte ahora, faltan solo unos días. Después de eso podrás volver a descansar como lo hacías.
—No quiero esperar unos días, quiero que esto pare ya— se sentó destilando feromonas de furia por toda la habitación—. Gemma está volviéndome loco, Terence igual, mis hermanas igual. Hasta tu noviesito Liam se incluyó en su plan por volverme loco.
—¿Que dice tu Alfa de esto?— Louis rueda los ojos.
—Que todo estará bien. Parece que son las únicas palabras que sabe— Zayn se acercó con una sonrisa y abrazó a su amigo.
—No todo es tan malo. Estarás con tu Alfa, ¿A caso no quieres eso?
—Si lo quiero pero no con más de mil invitados y toda una familia mangoneandome como a un juguete.
—Tu problema es que jamás dices nada. Debes hacerles notar tu incomodidad. Si no lo haces, seguirán haciendo todo como lo han hecho— Louis aflojó su cuerpo.
—Eso creo— Zayn lo sacudió un poco.
—Vamos, anímate. Y debes comer mejor. Tus mareos, tus náuseas, los dolores de cabeza y tú malor humor se deben al estrés y a tu falta de sueño. No importa que estén haciendo o que tan importante sea elegir el color de los manteles— Louis río—. Debes decirles que no, que no quieres o que estás agotado, que ellos se encarguen. Si quieres dormir, hazlo, si quieres comer, hazlo, si quieres incluso revolcarte en la nieve cinco minutos debes hacerlo. No te presiones por complacer a terceros Louis.
—De acuerdo— se puso de pie.
Zayn conocía a su amigo y sabía lo dócil que podía llegar a ser. Con tal de ver felices a todos era capas de hacer cualquier cosa, olvidándose siempre de él y no le gustaba porque normalmente la gente se aprovechaba de aquello.
—Descansa Louis, y no olvides lo que hablamos— asintió.
—Gracias Zayn.
Se despidió de su amigo y salió del consultorio.
Arrastró sus pies por todos los pasillos para llegar a su habitación. Quería dormir, mucho. Asumió que Harry llegaría hasta tarde así que no habría problema alguno (aunque nunca lo hay con él). Agradeció no encontrarse a nadie en el recorrido o seguramente habría puesto en práctica los concejos de Zayn.
Con demasiada pereza, escribió sobre una hoja blanca las palabras "no molestar" y lo pegó en la puerta. Agregando entre paréntesis "(A menos que seas Harry)".
Tomó una cobija negra, una almohada y se recostó en el nido de Harry. Se deshizo de sus zapatos, de sus vaqueros. Se puso una sudadera de Harry encima que le quedaba como vestido y abrió unos centímetros la ventana.
Se dejó caer sobre el nido, abrazó la almohada y se cubrió hasta los hombros.
Le gustaba dormir ahí porque el aroma de Harry llegaba por todos lados y jamás se terminaba, incluso le había pedido marcar su nido todos los días para él. Era una formal de sentirlo cerca y relajarse cuando lo necesitara.
Cerró sus ojos y se dejó llevar por el cansancio, definitivamente era algo que necesitaba desde hace mucho.
—†—
La furia salía de sus poros como vapor ardiente. Sus colmillos se veían desde lejos y el verde de sus ojos ya no existía, ahora eran amarillos, total y terroríficamente amarillos.
La idea de arrancarle la cabeza a Andrew le pasó miles de veces pero siempre se contenía. Odiaba ir con él pero sabía que tenía que hacerlo. Lo toleraba siempre, hasta ese día.
Lo que le dijo lo había puesto tan furioso que tuvo que irse para no matarlo. Lo odiaba, por lo más sagrado que poseía que lo odiaba. Por eso, en el fondo de su alma, deseaba que ese cáncer acabará con él de una vez por todas.
Cuando llegó a la mansión, todos huían de él. Incluso Terence que iba muy decidido hacía él prefirió dar doble vuelta y marcharse. El Alfa estaba de un humor que ni el mismísimo diablo lograría vencerlo.
Cuando llegó a su habitación, ladeó el rostro en confucion por el letrero pegado en su puerta.
La habrío intrigado y toda su ira comenzó a desvanecerse cuando vio a su Omega sobre su nido, durmiendo como los mismísimos ángeles.
Se acercó a él y trato de calmarse para no transmitirle su enojo. No quería despertarlo. Sabía cuánto le costaba dormir esos últimos días y verlo dormir así de comodo le alegraba un poco.
Antes de acercarse a él, tomó un cortó baño, para alejar todo su coraje y así no amargar la tranquilidad del Omega. Procuró no hacer mucho ruido y lo logró, Harry era cauteloso.
Se colocó un pans de chándal y una simple camiseta blanca, sabía cuánto odiaba Louis que no cubriera su pecho después de ducharse.
Se acercó a su Omega y se recostó a su lado. Admiró al delicado individuo que se había atrevido a dormirse en su nido, como si no estuviera consciente que un fiero Alfa era el dueño de aquel aposento.