8°.-El cielo en tu mirada

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Estoy ahora mismo en el estacionamiento de este Gran hotel de Madrid junto a Álvaro dentro de este auto.

Álvaro dijo que el señor Lombrad (Leonel) vendría en un momento pero ni bien termino de decir aquella frase el mencionado estaba en la puerta del auto. Abrió la puerta de auto y dijo:

-¿Alguien la miró o la tocó?-.Le pregunto a Álvaro, Maldita sea no le digas

-Hubo un joven señor.-No Álvaro por favor! No le hagan nada!

-Luego lo investigas.-dijo él para después posar su mirada en mí, me cogió del mentón y dijo.- Haz todo lo que te diga porque de lo contrario te arrepentirás, preciosa-. Y luego me planto un beso salvaje. Sus ojos desbordaban lujuria y los míos solo asco.-Vamos adentro.

Me cogió del brazo, me llevo hasta el elevador, subimos al llegar al piso me cogió la mano y salimos.

A simple vista todo era impactante, se veía riqueza y poder en aquellas vestimentas que poseían aquellos individuos poderosos, en los adornos, en los rostros, en todo.

-Leonel Lombrad.- dijo un hombre alrededor de 40 años acercándose hacía nosotros.

-Loren Cacidi, un gusto verlo-. Estrecharon sus manos para luego soltarlas

-El gusto es mío, ¿Que al se encuentra? ¿Cómo van sus negocios?-. Preguntó aquel hombre con intriga.

-Todo en ascenso, jamás hay que bajar la guardia Cacidi-. Dijo muy seguro.

-Eso veo Lombrad, disculpe mi intromisión pero ¿No presentará a la dama?

-Disculpe mi falta de modales, cariño él es Loren Cacidi, es el principal socio en mi empresa, Cacidi ella es mi esposa, Osef.- Aguarden un segundo... No sé qué es lo que más me sorprende, el que tenga modales o que el hijo de puta me allá llamado cariño.

¿Saben porque lo digo? Porque la última vez que le llame cariño me tiró una patada en el estómago el muy maldito y porque lo más educado que me dicho es... nada.

Me quede en silencio unos segundos sabía que si no contestaba Leonel me matará pero la impotencia y la maldad de mis recuerdos es fuerte pero los arrebacé.

-Un gusto en conocerlo señor Cacidi

-El gusto es mío señora Lombrad.-dijo estrechando mi mano-. Me disculparán pero me tengo que retirar.- estaba volteando pero algo lo detuvo.-Lombrad si te interesa Jared se encuentra aquí, con permiso.- y se retiró.

Leonel se quedó callado, su rostro plasmaba señales intriga, se veía que estaba interesado en hablar con el tal Jared pero yo no le tome importancia.

Así pase la mayoría de este rato entre saludos, cordialidades y demás pero...estaba en una mesa junto con Leonel, estaba tratando de distraerme por mi cuenta, me aburría demasiado además que aquel ambiente frívolo y hostil me enfermaba. Entonces de la nada Leonel se levantó de golpe de la mesa y exclamó:

-Jared! Tanto tiempo!.- se veía muy alegre pero no le tome importancia a su conversación así me sumergí en mis pensamientos hasta que...

-Osef acércate te quiero presentar a alguien.- yo me levante de mi asiento, volteo, lo miro a los ojos y pienso:

Esto no es posible...

Maldita sea era él! Era él!

Me congele no pude creerlo

Los ojos de él mostraban asombro y felicidad en cambio los míos terror e impacto. Estuvimos un momento sin apartar nuestras miradas hasta que Leonel nos despertó.

-Osef él es Jared, es mi viejo compañero de la marina y el ingeniero de unos de mis principales proyectos; Jared ella es Osef, mi esposa.

La sala se formó un silencio sepulcral, en los ojos de Jared irradiaban ¿tristeza? Si eso era pero dejo ese semblante puso una sonrisa y dijo:

-Un gusto conocerla Señora Osef-.dijo mirándome con ojos que destallaban misterio y ¿cariño?

No, no y no, tal vez este equivocándome, estaba sumergida en mis pensamientos hasta que me percate que Jared todo delicadamente mi mano y beso con suavidad mi dorso. No me percaté cuando poco a poco un color escarlata se posó en mis mejillas difícilmente de disimular a lo cual no pasó desapercibido a los ojos de mi marido. Su cara era de disgusto total.

Quise romper el momento incomodo así que...

-El gusto es mío Joven Jared-. Lo dije sin que se me notará mi nerviosismo, así paso todo rastro de incomodidad y todo se volvió más ameno, al menos para ellos, yo estaba navegando en mi pensamientos, por momentos los escuchaba hablando de política, trabajo y demás temas que me aburrían, en ese momento deseaba tener mi diario y contarle todo lo que sentía ahora. Algo que destacaba en abundancia en esta fiesta era la hipocresía y lo vacía que era esta gente.

¿Toda mi vida será esto? ¿Máscaras y más máscaras sin importar que? ¿Eternamente consumida y... pérdida?

-...y así soy dueño de esta hermosa mujer-. Comentaba Leonel antes de salir de mi burbuja.- Linda, ¿Podrías traernos bebidas?-.Odio que me llame así pero no tengo de otra

-Vuelvo en seguida-. Dije luego para dirigirme a la barra.

Mientras caminaba hacía la barra mi cerebro se quedó pensando 2 cosas:

1.-Por qué Leonel no se había exaltado cuando Jared me tomo de la mano lo cual agradezco

2.- Y Porque de todos los lugares del mundo Jared y Leonel se conocían.

Mi cerebro no podría estar más enredado.

Aunque en parte me alegre el poder ver a Jared otra vez...

¡¿QUE?! ¡OSEF QUE TE PASA! ¡DIJISTES QUE LO OLVIDARÍAS! ¿¡SABES QUE PASARÍA SI LEONEL SE ENTERA DE QUE CON LA PERSONA CON LA QUE ESTA HABLANDO ERA EL QUE ME HABLO EN EL CENTRO COMERCIAL?!

¡DIABLOS! ¡LE PODRÍA HACER DAÑO INCLUSO... MATARLO! ¡NO POR FAVOR! ¡QUE DIOS NO LO PERMITA!

¡TODO ES POR MI MALDITA CULPA! ¡SIEMPRE ARRUINO TODO! ¡SIEMPRE HAGO DAÑO!

Y sin darme cuenta unas lágrimas posaron por mis ojos... ¿Por qué todo es tan complicado? Y justo en ese momento alguien interrumpió mis pensamientos.

-¿Estas bien?.- ... Porque tenías que ser tu...

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Hola... disculpen la demora



Al borde del AbismoWhere stories live. Discover now