Jugada

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Amarú, Monica, Vega, Florencia, Ndusú y un chico de primer año llamado Ricardo estaban esperándome en la entrada, voy con mis manos en los bolsillos, un poco frustrado por tener que convivir con Florencia y Mónica, pero es lo que toca. 

Me enderezo cuando Ndusú me observa con un deje de soberbia, imagino que debe molestarlo que un chico en entrenamiento tome un roll tan importante, se supone que él está sobre mi, qué el es un maestro de los recién marcados por el 7mo, pero Franco Asturia fue claro, soy el indicado para esto y punto. 

—Buenos días —saludo mirando por lo alto a Ndusú, quién finalmente bajó la cabeza. 

Imagino que no sólo el hecho de que yo esté un rango por lo bajo es lo que lo molesta, si no que también que yo fui quién le puso los puntos sobre las ies cuando intentó aprovecharse de la ausencia de Luriel. Supongo que en este equipo tengo más personas que no están augusto conmigo.

—Buenos días —responden al unísono. 

—Bien, ya que estamos aquí es hora de que les comente de que va nuestra misión, nosotros estamos encabezado a todo el panal, y ya saben que nos vamos a meter en medio de la trampa más grande de toda, ellos esperan que vayamos, esperan que nos defendamos, y ansían rompernos, como sea.

—Por eso es que no entiendo por qué vamos —dice Amarú algo asustado, y lo entiendo, a estado a la deriva desde que su entrenadora lo dejó. 

—Por que somos guerreros, Amarú, y están atacando nuestra casa, nuestro enjambre, y no lo vamos a permitir, ¿Ok?

—Ok... —dice mirando sus pies. 

Mónica me observa con dureza, creo que mis palabras le cayeron pesadas, pero no estoy aquí para caerle bien a nadie, yo estoy aquí porque debo llevar acabo mi tarea, debemos descubrir a los líderes de los mata abejas y atacar, no van de paseo, ni yo de niñero. 

—¿Qué quieres que hagamos Juanjo? —pregunta Vega.

—Bien, nosotros no vamos a escondernos ni a cuidar a nadie, de eso se van a encargar los escuadrones de Gustavo, Aline, Cenit, Zunú, Itae y Arand, ellos van con un plan de defensa, y se han puesto de acuerdo con Irina, Mateus y Fernando para hacer una cadena de invocación que cuida a los miembros de La colmena, incluidos nosotros, por lo que al subir al bus, Maitena, Franco y Edara nos entregarán unas pulseras de acuerdo al bus que suban, ellos estarán en la entrada. 

>>Esas pulseras no solo son de rastreo e identificación para el hotel, están envueltas en un estilo de invocación que nos protege de magia negra, pues ya hemos visto que el enemigo trabaja con brujs malditas, sin embargo, eso no significa que debemos relajarnos, estamos seguros que en el lugar habrán gotas, y viudas negras, 

—¿Cazadores? —pregunta Mónica algo aterrada, y eso me enoja, no entiendo aún porqué me dieron a los nuevo y miedosos. 

—Es probable, Mónica —digo entre dientes —, si sientes que no estás lista para esto Mónica, voy a pedirte que hables ahora, porque este equipo va a estar al frente de la ofensiva, nosotros vamos a atacar, y si es necesario adelantarnos a los pasos de los mata abejas, vamos a hacerlo. 

>>¿Crees que puedas? o sólo vas a entorpecer esta misión... La pregunta va para todos. 

—¡Puedo! —dice con rabia 

—Bien, si nadie más va a decir estupideces como esa, voy a continuar. 

—¿Dónde queda el lema de: Igualdad y respeto contigo Juanjo? —pregunta Mónica al paso. 

—En el preciso momento en que te permito hablar —espeto con enojo —. No me vengas con tonterías Mónica, porque no estoy de humor, esta misión es realmente importante, y cómo dije, vamos a ser los verdugos, no los que se dejen cazar. No me desafíes con preguntas tontas. 

          

—Deberías aprender a responder de forma más empática, un líder debe dar confianza y tranquilidad a su equipo, no pisotearlo. 

Me paro recto, y sin dejar de mirarla doy un paso al frente, y suelto la pregunta al grupo. 

—¿Vega sientes que te pisotéo?

—Definitivamente no.

—¿Florencia?

—Creo que estás enfocado, y estás tomando tu misión con seriedad. 

—Ndusú...

—Odio admitirlo, pero creo que sabes lo que haces...

—Y para que no quede como que no comprendo a los nuevos. ¿Ricardo?

—Siento que voy seguro, contigo. 

—Si no te gusta mi forma de ser —digo a la chica quién hace una mueca de desprecio hacia mi —, dilo fuerte y claro, no tengo problemas, pero hay una diferencia, entre que te trate con respeto, a dejar que tú me faltes el respeto a mi. 

>>No, Mónica, no voy a decirte palabras de aliento, porque no es el momento, y ahora, estamos a punto de ir a una misión súper riesgosa, así que ¿Qué crees? No hay tiempo para perder en tonterías, o en tu desconfianza en ti misma, si te pusieron en este equipo es por algo, así que comienza a tomarte el papel en serio, o vete. 

Mónica volvió a su lugar en la fila y yo me alejé de ella, no me había dado cuenta que me puse tan cerca de la chica. Relajo mi mandíbula y me centro de nuevo a lo que iba a decir. 

—Aclarado el tema. Su tarea será recorrer el Saint Carls, encontrar objetos de transición e informar a Irina, Mateus o Fernando para que los desactiven, si ven a Daniel o a Coral —quito mi celular del bolsillo y les muestro las fotografías —. Los intentan sellar con una invocación de rastreo, como sea, no los pierden de vista hasta que los tengan registrados, si encuentrar a cualquier persona que parezca parte de los mata abejas, los quiero identificados. 

>>Bajo ningún concepto bajen la guardia, si los atacan, no se reservan, no se atajan, no importa que nos vean las demás personas, ellos esperan que seamos cuidadosos, nosotros no vamos a eso, vamos a la guerra. 

>>Están en la cancha, y se dan cuanta que algún estudiante busca lastimarlos, los lastiman primero. Pero lo más importante, me lo cuentan todo, incluso si sólo sospechan. No dejen que los sigan, son ustedes los que deben seguir y acechar, si deben invocar al mismo 7mo, lo hacen. ¿Entendido?

—Sí, líder —dicen juntos.

—Bien, es hora de ir a los buses asignados —muevo la cabeza para que rompan fila —: Igualdad y respeto —digo llevando mi mano al pecho. 

—En cuerpo y alma —responden y comienzan a retirarse. 

Sin preámbulos me voy hasta el bus que me corresponde, mi corazón late tan fuerte como las alas de un colibrí, aún me retumba en la cabeza la voz de Mónica y su reclamo, el enojo me tomó de prisionero, y eso está mal, no debería, es decir, ¿Por qué me afecta tanto que ella me haya llamado mal líder? cuando el resto reconoció que lo estoy haciendo bien, quiero creer que es el miedo a hacer mal mi trabajo que a que me importe lo que ella piense de mi. 

Llego al bus que me corresponde, Maitena me recibe con una sonrisa y me entrega la pulsera que me corresponde, subo las escaleras y voy al número de asiento que me corresponde, ya mi maleta está en el maletero, y sólo me queda preocuparme por las tres horas de viaje. quito mi celular del bolsillo junto con la cajita de mis auriculares, activo al bluetooth y cuando estoy a punto de colocármelos quedo a medio camino, con la boca abierta viendo a Mónica frente a mi asiento de acompañante, tiene una cela levantada y los brazos cruzados. 

—Debe ser una maldita broma —dijo con enojo. 

—Espero lo que sea —respondo estirando su celular para corroborar su número de asiento. 

—No hay errores —grita Maitena desde la puerta y me hace un no de con el dedo bailando en el aire —. Nunca hay errores en la distribución, personalmente me encargo de ello. 

Pongo los ojos en blanco, y le devuelvo a Mónica su celular. la chica se sienta de mala gana a mi lado y Maitena me ofrece una sonrisa de triunfo, con ese gesto sólo me recuerda a Iracema. 

—Tres horas... —dice entre dientes la rubia. 

—Mala suerte para ti —digo colocándome los auriculares —: Yo tengo la capacidad de dormir todo ese tiempo. 

—¿Qué crees? Igual yo. 

Me quita la lengua y se cruza de brazos, la sonrisa se escapó sin querer de mis labios, y el estómago me dió un golpe eléctrico. 

<<Ohooo, tranquilo Juanjo, no vas a empezar con estas estupideces>> Odio esta jugada hormonal.

Miré hacia la ventana y en ese preciso momento vi a un pájaro enorme posarse en el techo del edificio del internado: El taguató ruvichá, el espíritu que Luriel me había comentado que vió en el bosque ¿Qué hace aquí? 

Miré hacia la ventana y en ese preciso momento vi a un pájaro enorme posarse en el techo del edificio del internado: El taguató ruvichá, el espíritu que Luriel me había comentado que vió en el bosque ¿Qué hace aquí? 

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Confesión #1000 amo a Juanjo, adiós.

¿Me extrañaron? 

¿Quieren más capítulos de Juanjo? (La verdad que seguirá narrando, solo pregunto por amabilidad jajaja)

Los amooooo infinito.

Los secretos de La Colmena  [Libro 2]Where stories live. Discover now