015

1.9K 185 8
                                    

¿Sabéis lo difícil que se volvía la situación cuando se terminaba un concierto? Al principio no lo notas hasta estar dentro del ojo del huracán. Dejad que me explique.

 Lo primero que haces cuando los focos se apagan y no hay nadie en el escenario es esperar a que las fans vayan empezando a irse, después atiendes a los cansados chicos a prueba de balas. Ellos se cambian de ropa y se quitan el maquillaje con nuestra ayuda, descansan mientras el Staff guardamos todo. Es decir, el vestuario, el maquillaje y algún que otro regalo que los miembros atraparon cuando se despedían. Hasta este punto todo es normal, pero después nos toca ir empezando a llevar los productos, y, cuando lo hacemos debe ser con cuidado. A esto me refiero que nos vamos llevando las cosas, uno por uno, a la furgoneta, al mismo tiempo que descubrimos un grupo de ARMYs a la salida del concierto. Para entonces ellos no se fijan en nosotros, pero empiezan a hacerlo cuando siete chicos con tapabocas nos acompañan. Ahí es cuando todo se torna en una sangrienta matanza entre empujes, puñetazos, gritos y tirones; todo lo que necesitas para un agradable paseo a pie. Y, obviamente, para evitar que nuestras estrellas recibieran daño alguno entre fanáticas, teníamos que rodearlos junto con la ayuda de Seguridad que rodeaba al Staff. En realidad, la mayor parte del daño la recibían los de Seguridad, pero no siempre conseguían evitar que algún fan consiguiera atrapar a algunos de nosotros, entonces es cuando nos separábamos. Por culpa de eso, el camino de vuelta a casa se volvía más complicado ya que se necesitaba ayuda de otros para poder subir a la furgoneta.

La primera vez que pasé por esto y fui a uno de los conciertos, me enfadé con Young al llegar a casa. Su error fue no haberme avisado.

—Tengo sueño—se quejó Suga por vigésima vez—. ¿Dónde están las toallitas? 

Le lancé el paquete que había sobre la mesa que estaba ordenando. Él las atrapó y se quejó también por haberlas lanzado.

—Sé que estás cansado, pero no es necesario que te disgustes tanto—le dije.

Yoongi no habló más y se dedicó a limpiarse y a cambiarse. Yo, en cambio, suspiré en el momento en el que decidí darme prisa y terminar. Quería pasar por el infierno lo más rápido que me fuera posible y tumbarme en mi cómoda cama. Además, según me había dicho mi hermana, me había preparado Lasaña para comer. No sé porqué, pero en ese momento sospechaba que quería pedirme algo.

—¿Queréis ayuda?—Nos sorprendió un Rap Monster a Hye y a mí. 

Yo negué con la cabeza y cerré la bolsa del maquillaje.

—No, ya hemos terminado—reconoció Hye. Después se dirigió a mí.—Iré a llevarlo a la furgoneta junto con los otros, ¿llevas tu el vestuario?

—Sin problema—acepté—.¿Quién queda vestido?—le pregunté a Namjoon.

Él se giró a sus espaldas para ver y yo le seguí con la mirada, luego se encogió de hombros. Se sentó en la silla que había delante del tocador que acababa de recoger junto con Hye. 

  —Antes vi a Jungkook y Jin entrar—me respondió. 

Bebí agua de la botella que había dejado sobre la mesa. Era imposible no notar la mirada de Namjoon en mí. No sé si picaba o dolía. Me acerqué a la bolsa donde ya se encontraba la ropa que habían utilizado los miembros, y, vi al maknae y a su hermano mayor con la ropa en mano, dirigiéndose a mí. Me saludaron, la cogí y la guardé. Cerré la maleta y la cargué a mí hombro.

—¿Seguro que no quieres ayuda, noona?—me preguntó Jungkook con arrogancia—. Soy fuerte.

Negué con la cabeza.

—No te eches flores, mocoso—avisé.

—Me acabo de dar cuenta de que eres cabezona—nos informó Rap Monster.

Cicatrices - BTSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora